Cómo invocar al Señor
- Las confesiones de San Agustín -
Pero ¿cómo invocaré yo a mi Dios, a mi Dios y mi Señor? Porque si lo invoco será ciertamente para que venga a mí. Pero ¿qué lugar hay en mí para que a mí venga Dios, ese Dios que hizo el cielo y la tierra? ¡Señor santo! ¿Cómo es posible que haya en mí algo que sea capaz de ti?
Porque a ti no pueden contenerte ni el cielo ni la tierra que tú creaste, y yo en ella me encuentro, porque en ella tú me creaste.
¿Ya que sin ti no existiría nada de cuanto existe, resulta posible que lo que existe te contenga? ¡Y yo existo! Por eso deseo que vengas a mí, pues sin ti no existiría. Yo no estoy en los abismos, pero tú estás allí también. Y yo no sería, absolutamente no podría ser, si tú no estuvieras en mí. O, para decirlo mejor, yo no existiría si no existiera en ti, de quien todo procede, por el cual y en el cual existe todo. Así es, Señor, así es. ¿Y cómo, entonces, podría invocarte, si estoy en ti? ¿Y cómo podrías tú venir si ya estás en mí? ¿Cómo podría yo salir del cielo y de la tierra para que venga a mí, mi Señor, ya que Él dijo: “Yo lleno los cielos y la tierra?”.











