Xpujil Maya Ruins ( Mexico )

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Xpujil Maya Ruins ( Mexico )

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Becan Pyramid from Above by jkraft5
Calakmul Maya Site ( Mexico )
xpujil pt3
calakmul pt4 y xpuhil

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La exploración en tiempos oscuros, pt. 4: Becán, Okolwitz y Pasión de Cristo
La mañana del 28 de diciembre fue para mí la peor de todo el viaje; desde la madrugada comencé a tener un fuerte dolor de estómago que no me dejó dormir. Al amanecer no cedía, así que le dije a mis compañeros que no habría de ir con ellos al plan del día, el cual era visitar Becán para que Eduardo hiciera un vídeo de dicho sitio para su canal de YouTube.
Fernando, quien estaba preparado para esos inconvenientes, me dio una pastilla para el dolor, mientras que Eduardo consiguió que nos aplazaran la entrega de la habitación hasta la 1 de la tarde para que yo me quedara a descansar un poco más de tiempo.
Salimos con el jeep para que los llevara al sitio; este se encontraba cerrado al público desde el inicio de la contingencia, pero teníamos permiso del INAH Campeche para entrar. Así ellos se quedaron en el acceso, mientras yo regresaba al hotel en Xpujil; ahí cometí el error de querer dar vuelta en “u” en un espacio muy estrecho, por lo que una de las llantas del jeep cayó en una zanja a orillas del camino. Un error así habría sido bastante complicado de arreglar con un vehículo común, pero para “Don Teoberto” fue cosa de niños: solo hubo que activar el 4x4 y la reductora, saliendo del atasque de inmediato. En unos minutos me encontraba en la habitación, el dolor había disminuido lo suficiente para dormir unas horas.
Cuando desperté era casi hora de entregar la habitación, no pensábamos seguir en el mismo hotel por las numerosas cucarachas que habían aparecido y que incluso se metieron en nuestro equipaje, obligándonos a sacar casi todo para matarlas. Mandé mensaje a Eduardo y me sorprendió que ¡solamente habían recorrido dos de las estructuras del sitio hasta ese momento!
Recogí todo lo que quedaba por cargar en el jeep y regresé a Becán con la intención de esperarlos recostado en el asiento; sin embargo, al saber que seguían sin avanzar casi nada, decidí alcanzarlos. Me dirigí a la caseta de los custodios y me dijeron que mis compañeros estaban ahí dentro y que pasara.
Los encontré cerca del túnel de la estructura V, pues buscaban el personaje de estuco que se conserva en el edificio X, pero se equivocaron de rumbo. Se adelantaron mientras que yo hacía un recorrido lento hacia la estructura IX, la más alta del sitio.
El dolor ya era mucho menor, por lo que pude subir y sentarme por un rato en la cima. Luego de ello me dirigí a la estructura X y aproveché nuestro permiso para acceder al sitio para ir a visitar el área no abierta al público del recinto central de Becán: la plaza oeste. No fue mucho lo que pude apreciar ahí, únicamente montículos cubiertos de selva, pero me quité la curiosidad.
Por último fui a la estructura I y alcancé a los demás en el edificio IV, donde finalizó la grabación de Eduardo. Ya casi completamente repuesto me dirigí junto con los demás al jeep y regresamos a Xpujil. Eduardo nos dejó en un hotel un poco escondido cerca de la glorieta principal del poblado, más barato y en mejores condiciones que el anterior; él se habría de quedar en otro más lujoso. Más tarde Ernesto, Fernando y yo fuimos a comprar víveres y cenamos todos juntos en el restaurant Calakmul.
Al día siguiente, Eduardo pasó temprano por nosotros y nos dirigimos al ejido 20 de Noviembre. En la entrada a la carretera que lleva ahí nos encontramos con un retén militar permanente, donde nos detuvieron para preguntarnos cosas sobre nuestro destino y procedencia; eso fue repetido en las varias veces que pasamos por ahí, por lo que se enteraron de lo que nos iba ocurriendo e incluso algunas veces les provocamos la risa por nuestras peripecias.
Llegamos hasta la casa de Eli, nuestro guía de la zona, sin embargo no se encontraba y dejamos dicho con su pareja que volveríamos más tarde a buscarlo.
Decidimos dirigirnos hacia una terracería para visitar el sitio de Okolwitz, donde todos habíamos estado antes, a excepción de Fernando. Ahí intentamos visitar todos los edificios que mencionaba un documento de Eduardo, aunque no pudimos encontrar el marcado con el número 2, que era un típico palacio de tipo Río Bec, con torres en sus extremos.
En la estructura principal estuvimos por un largo rato, esto porque nos dedicamos a limpiar la maleza que estuvo a nuestro alcance para tomar mejores fotografías y vídeos.
Luego de varias horas, regresamos a casa de Eli, quien acababa de salir, pero que regresó muy pronto con una carga de elotes, los que dejó cocinando mientras que nos llevaba al cercano sitio de Pasión de Cristo en compañía de su hijo más pequeño. Este sitio lo tenía pendiente porque a pesar de encontrarse muy cerca, en todas mis visitas anteriores a 20 de Noviembre no había tenido oportunidad de recorrerlo.
Por primera vez nos encontramos con caminos verdaderamente demandantes para el jeep, ahí había zonas muy encharcadas con tierra roja muy resbaladiza que formaba zanjas donde las llantas fácilmente se hundían, en el trayecto al sitio las pasamos sin mayor problema, aunque derrapando a cada momento y con movimientos y saltos muy bruscos.
Llegamos hasta una pequeña elevación natural que estaba cubierta por un manchón de selva y rodeada de campos de cultivo; ahí entramos caminando y ascendimos hasta llegar a la base de un gran montículo. La única arquitectura expuesta en el exterior era una sección de pared lisa, que no parecía haber sido parte de la fachada, sino del lado trasero.
Rodeando poco a poco nos encontramos con los restos de varias habitaciones, una de ellas con grandes secciones de estuco ennegrecido que estaba totalmente expuesto a las inclemencias del clima, sin embargo mostraba numerosos grafitis que aparentaban ser antiguos. Mientras estaba ahí comenzó a llover, al poco tiempo se desató un aguacero que me dejó empapado y que mojó mi cámara y mi celular, aunque por fortuna no lo suficiente para causarles algún daño.
Tuve que correr para entrar a una gran habitación semi enterrada donde Eli, su hijo y Eduardo ya estaban refugiados. La entrada principal estaba custodiada por un gran panal repleto de avispas, así que me vi obligado a rodear y entrar por un costado mucho más empinado y estrecho, ahí estuve muy cerca de caer aparatosamente, pero logré sostenerme.
Una vez adentro, pude apreciar que la habitación estaba todavía cubierta en su mayoría por un estuco en excelente estado de conservación; sobre su superficie se observaban trazos de pintura negra y grafitis.
La lluvia pasó rápidamente y, después de tomar fotografías y recorrer la habitación, salimos con la intención de visitar otro grupo del sitio. Eli nos comentó que el dueño de aquella sección estaba en su parcela y era muy renuente a la visita por parte de los arqueólogos franceses que habían estudiado la región; incluso negándoles el permiso de paso en el actual año, esto porque en la comunidad consideraban que esos trabajos no les habían aportado ningún beneficio, pues los arqueólogos únicamente obtenían información sin compartirla con ellos y sin aportar nada a cambio. Esto es algo cierto que ocurre en numerosos proyectos arqueológicos, por lo que nosotros tuvimos bastante empatía con aquel propietario reacio.
A diferencia de mis cuasi-colegas europeos, nosotros obtuvimos el permiso para acceder sin problemas. Así pudimos ver los restos de algunos monumentos que en algún momento, hace varios años, estuvieron a punto de ser saqueados por completo (varios están cortados con motosierra y faltan secciones que debieron tener grabados muy bien conservados). Entre ellos estaban altares y estelas, una de ellas en pie y con glifos en los costados. Su cara principal había sido retirada con motosierra, pero en el costado lateral tenía todavía visibles dos personajes, uno frente a otro, de los cuales el del flanco izquierdo aún estaba completo, mientras que el derecho ya había sido casi completamente destruido.
Con una llovizna constante terminamos nuestro recorrido por el sitio. Regresamos caminando hasta el jeep y el regreso fue mucho más complicado porque el agua había ablandado la tierra. Dos veces las llantas se hundieron en el fango, aunque pudimos sacarlas a empujones, quedando bastante sucios de lodo y dejando el vehículo tremendamente manchado.
Así llegamos hasta casa de Eli, donde nos ofreció a cada quien un par de tamales y elotes, que ya estaban bien cocidos. Quedamos de acuerdo para el día siguiente intentar llegar a Río Bec, para que Fernando lo conociera, además de intentar algún otro sitio por el camino.
Regresamos a Xpujil y pasamos la noche en los mismos hospedajes que la noche anterior, nos esperaba una ardua jornada al día siguiente.
El Poder Judicial de la Federación otorgó a comunidades mayas de Campeche un amparo contra la construcción del Tren Maya en Calakmul
29 Enero-1er Parcial
hoy visitamos una de las zonas arqueológicas más increíbles de mi vida. #xpujil #campeche (at Xpujil, Campeche) https://www.instagram.com/p/BzRWDapJbOrllZFHQSb_bcZdlauHW8HBNi8G180/?igshid=1aec8w6be5jtd