}–@kintsuxkuroi
[Dos semanas atrás...]
Frunció el ceño.Â
Por enésima ocasión recordarÃa lo acertado que serÃa cambiar de lugar la cama, sentir los rayos del sol despertarlo en las pocas mañanas que podÃa quedarse recostado hasta tarde junto con Chuuya, era posiblemente una de las tantas cosas que odiaba.
Sin embargo, también era un buen sistema de alarma para las mañanas de domingo.
Optó por girarse, pasando su brazo sobre el pelirrojo, gesto que arruinó, pues a su brazo siguió el resto de su cuerpo.
Si él estaba despierto, Chuuya tendrÃa que estarlo también. O cuando menos asà era su lógica.Â
--Chuuya, hazme caso... --susurró dejando caer por completo su peso sobre el otro--. Chuuya~












