Era el sueño de un telón que se abría, y te cogí de la mano para llevarte al otro lado, hacia algún sitio donde fuéramos más que una estudiante de tercero y otro de cuarto dándose el lote en un cine, algún lugar mejor que té para la chica y una merienda para el deportista, mejor que una tarde cualquiera para todo el mundo, algo mágico en una gran pantalla, algo diferente, algo… … extraordinario.
Daniel Hendler, Y por eso rompimos.















