“El veganismo no es suficiente, lo fundamental es la empatía”
Después de entrar por primera vez a un matadero, algo dentro de Malena Blanco se rompió para siempre. Si bien se hizo vegetariana a los 11 (después de ver un documental donde Brigitte Bardot recorría uno), fue alrededor de los 30 que se convirtió en vegana y activista. “Esto merece un respeto. Ya no está el ‘me lo contaron’ o ‘me dijeron’. Esto lo ví, lo viví y de todos esos animales, ninguno quería morir”, recuerda.
Para esta activista de 40 años, el veganismo es como una enfermedad: “Cuando te enterás de lo que pasa en realidad, querés que el resto del mundo lo sepa también”. Por eso, junto a su novio, Federico Callegari, -ambos publicistas- fundaron Voicot, un movimiento artístico que lucha por los derechos de los animales.
La organización nació en 2014 durante el Fuck Fur Fashion Wild Posting, una propuesta en contra de la Semana de la Moda de Nueva York, donde presentaron su primer proyecto por la liberación animal: una muestra de fotos con bosques devastados y cerdos muertos, proyectadas sobre el cuerpo desnudo de una mujer. A partir de ahí, decidieron plasmar esas fotos y también frases en remeras para luego venderlas.
Un arduo camino no andado
4.000 animales son asesinados por segundo, sin contar a los peces que se cuentan por toneladas; el 80% de la tala de árboles en Argentina es para liberar tierras destinadas al cultivo de soja, con la que se alimenta el ganado. Eufórica, Malena justifica todo lo que dice con argumentos. Lee mucho, se informa, se cuestiona y le pide a todos que también lo hagan. “Es injusto lo que está pasando, estamos destruyendo la humanidad y la naturaleza, pero para verlo hay que investigar y no creer en nada”, reflexiona.
Pero el camino del veganismo y el antiespecismo -teoría moral que sostiene tratar a todas las especies como iguales- es largo y todavía hay mucho por recorrer. “Hay falsa información: nutricionistas que salen en los medios de comunicación, o marcas y empresas que legitiman discursos que no son reales”, expresa Malena, que asegura que es muy difícil ir en contra de estas corporaciones que tienen tan fácil acceso a los lugares donde la gente “ve, cree y compra”. “Lo bueno es que en el 2019 tenemos la ciencia que avala cosas que nosotros veníamos cuestionando hace años”, dice.
“Violencia es comer animales”
“Los que quieren otra cosa, los que luchan por algo más que ellos mismos, los que no le creen a la tele, a la iglesia, a los gobiernos”. “Los que molestan actuando diferente porque enfrentan a la masa en su constante pereza mental demostrándoles que hay otras formas, que hay otros seres, que también se sufre allá afuera, que también les duele, aunque sean de otra especie, aunque no tengan dinero, que existe la empatía y la compasión”.
Así se describen los miembros de Voicot en uno de los fanzines que venden para difundir la causa. Además, hacen activismo pacífico con afiches con mensajes como “Violencia es comer animales”, “Todos somos animales” y “No financies la explotación animal” que pegan en carnicerías, góndolas de supermercado y publicidades de cadenas de comida rápida. También, participan de vigilias de vacas y cerdos en su camino al matadero, organizadas por The Save Movement, y rescatan gallinas y chanchos encerrados en diferentes rincones del país.
Trabajan con comercio justo, utilizan solo algodón orgánico y hace poco vendieron el auto. Si bien usan computadoras Mac y smartphones, son muy autocríticos: “Ninguno es perfecto, pero siempre hay que cuestionarse. Yo hago un montón de males por este planeta, pero intento que lo que hago mal genere algún beneficio en otro lado”, señala Malena.
Para ella, todos los sistemas de opresión están vinculados: patriarcado, especismo, capitalismo. “No somos una especie maligna, pero todo es por dinero. Nos tienen engañados unos poquitos que tienen mucha plata, porque si todos nosotros supiéramos qué está pasando, no sería así. Hay una ignorancia impuesta y aceptada y tenemos que empezar a despertar”, resalta.
La empatía: la clave del cambio
Según la Organización Mundial de la Salud, se espera que para el 2050, una de las principales causas de muerte sean las superbacterias. “No las podemos destruir porque como los animales son los principales consumidores de antibióticos a nivel mundial, la persona que come carne, consume los antibióticos a través de ella y su sistema comienza a hacerse inmune”, explica.
Sin embargo, Malena asegura que el veganismo no es suficiente. Cuando piensa en cuál sería la solución a la violencia y la opresión, su única respuesta segura es el no pensar en un “momento ideal”, porque no existe; porque es romántico pensar que el mundo cambiará de un día para el otro; porque no existen los héroes ni la perfección. “Lo fundamental es la empatía: ver cómo está el otro, que está pasando a nuestro alrededor. No quedarnos en nuestro metro cuadrado mirando la tele muy cómodos, sino pensar en las próximas generaciones”, reflexiona”, y concluye: “Yo no te vengo a pedir nada, solo te lo muestro. ¿No te parece justificación suficiente como para cambiar?”.