El abogado y exprocurador del gobierno interino que presidió Juan Guaidó entre 2019 y 2020, José Ignacio Hernández, explica que la proliferación de fondos rompió el principio de la unidad del tesoro, una norma esencial para la sanidad en las cuentas públicas, establecida en el artículo 314 de la Constitución Bolivariana.
“Cuando ese principio se viola y se empiezan a crear patrimonios separados, la gestión es ineficiente porque cada patrimonio tiene su costo de gestión”. Añade que la Ley Orgánica de Administración Financiera del Sector Público, otra norma que, se supone, blinda el manejo de los fondos públicos, fue también violada en estas prácticas. “Chávez manejó 700.000 millones de dólares en ingresos petroleros, y 120.000 millones de dólares en ingresos de endeudamientos entre el Fondo Chino y la deuda financiera. Eso te suma 820.000 millones de dólares. ¿Dónde están? Porque no están en obras o en infraestructura o en inversiones”, cuestiona el exprocurador.
Aunque anunciados a los venezolanos con ese nombre, en realidad hablar de fondos puede considerarse un eufemismo. Hernández refiere que lo conveniente es tomarlos, de forma literal, como cuentas en el extranjero.
Las cuentas de esos fondos se radicaban en el extranjero a nombre del Gobierno de Venezuela, estrategia distinta de establecerlas a nombre de la República de Venezuela, del Banco Central de Venezuela (BCV) o de la Tesorería Nacional, entes que suelen administrar la hacienda pública venezolana. ¿Para qué? Para transformar el mecanismo de los fondos en una especie de muñeca rusa que permitía ocultar unos dentro de otros y despistar, así, cualquier empeño de contraloría.
Añade que otras instituciones del Estado venezolano participaron en menor medida en ese reparto discrecional a través de empresas en el extranjero. Una práctica que, además, continuó Nicolás Maduro cuando se le vinieron encima las sanciones internacionales. “Maduro, por un lado, sabía que las sanciones venían y movió las cuentas para operar con opacidad. Y no operó con cuentas de Pdvsa, del Bandes, de Pequiven o de la Corporación Venezolana de Guayana, sino que con Pdvsa creó una red de filiales casi imposible de rastrear. ¿En dónde están estos activos? Principalmente en Asia y Europa: Rusia, China, Japón, España, Francia, Alemania, Italia, Luxemburgo y Bulgaria”.