--Fue tan poco importante que lo había olvidado por completo.
Me saco la cucharilla de la boca e intento coger el helado que queda al fondo del vasito.
--¿Le has dicho que jadeabas?
--¡Vete a la mierda!
--Anoche no me pareció que dijeras eso.
--Te lo digo hoy, y dos veces: ¡vete a la mierda!
Tengo ganas de ti —Federico Moccia












