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“The dead envy the living, and the living fear the dead.” — Anne Rice

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Night at Trinity Gate. Or Night Island..?
18 de Marzo de 1980. Marruecos
Odio tus borracheras que me impiden verte con cordura y lucidez, que es el estado en el que te prefiero. Lo sé, me he ausentado un poco estas últimas noches y tus reclamos se reemplazaron por delirios y tres o cuatro botellas de Jack Daniels a la semana, además del vodka de mala muerte que solías comprar hasta que te traje a este hospital.
Agradezco que la fortuna , el cielo o quien sea me haya traído en el momento justo en el que te desmayabas de deshidratación. Daniel, no vuelvas a hacer eso. Era hoy cuando quería tu voz y el candor de tu piel afiebrada por la espera, tu boca frutada de insultos y maldiciones… y no el desmayo inerte como venganza certera hacia este viejo vampiro.
No vuelvas a tomar así.
Cuando despiertes y leas esta carta será de día y una bandeja fría de desayuno incomprensible te recibirá con el Buenos Días que yo jamás podré darte, pero que espero pueda inventar en unas horas más cuando te vea.
Despierta, Daniel. Despierta.
Sé que el alcohol se venga a celos de mi sangre, pero es imposible cesar algunas lunas y evitar infectarte de mí, aunque me odies y me jures tu muerte no dejaré nunca que tu inconsciencia se vuelva a repetir asi. Odio los hospitales contigo adentro. Odio el sonido del pulso eléctrico que me angustia como si pudiera gobernar tu vida, esa máquina insufrible que con su pitido me enrostra en la cara que tu sueño y tu descanso son obra del alcohol y no del abrazo carnal con el que esta noche quería hacerte el amor.
Despierta, Daniel.
La noche es imposible sin tus ojazos lavanda, la luna no es nada sin el rescoldo del sol en tu piel. Marruecos no sirve de nada sin tus preguntas y tus risas, sin las notas interminables con las que lo retratas. Sin tus fotos improvisadas, sin tu lengua hurgándome la garganta.
Despierta ya…. Devuélveme la vida.
Armand.-