¿Por qué es tan importante la solidaridad para cultivar nuestro lado más humano?
Dicen -y es comprensible- que en tiempos de crisis económica es difícil cultivar la solidaridad. La mayoría piensa más en apretar la mano que en desprenderse. Y basta salir a la calle para que -si vives en una ciudad- a cada cuadra alguien te pida dinero o ayuda de algún tipo. Pero es necesario comprender que la solidaridad no es solamente entregar algo material. Sino que una manera de conectarnos con nuestro entorno y ayudar a que las cosas sean mejores.
Chile ha flameado durante décadas la bandera de la solidaridad. Por dos motivos principalmente: la gran obra y ejemplo que dejó el Padre Hurtado y también por la abundante ayuda que suele venir de parte de la ciudadanía en consecuencia a las catástrofes.
En el espíritu humano la solidaridad es algo que está presente. Es parte de nuestro ADN. Y depende de nosotros tomarlo en cuenta y dejarlo florecer. Y como sucede con todas las buenas obras, al realizarla sentimos una gran satisfacción interior. Como si fuese Dios mismo quien nos premiara.
De hecho es impresionante que la palabra “solidario” provenga del término “solidez”. Haciendo referencia a que el acto de la solidaridad promueve la cohesión y fortaleza dentro de la sociedad. Uniéndola y permitiéndole gozar de buena salud, de buenas relaciones.
¿Cómo ser solidario? No necesariamente se trata de dinero. Podemos donar ropa en desuso. Ceder el asiento a quien lo necesita. Dedicar tiempo o visitar a quienes requieren de compañía. O simplemente ayudar en casa. Así comenzaremos a dar pequeños pasos que nos harán grandes personas. Ocupándonos y siendo un aporte para los demás. Generando una resistencia humanizadora capaz de construir un futuro y un entorno mejor.
Escrito por: Fernando Osorio redactor de Silvestre & Coqueta.
















