Los gobernantes de los mares, siendo los causantes de innumerables ahogamientos y naufragios desde que fueron mencionadas por primera vez en la Odisea de Homero. Su creación está rodeada de mitos y leyendas que no llegan a concretar el origen de las mismas. La parte superior de su cuerpo luce como la de cualquier humano común, mientras que sus extremidades inferiores se unen mediante una entramado de músculos y escamas que dan lugar a una fuerte cola.
Atractivas y llamativas, son capaces de captar la atención de cualquiera que peque de osado y fije su mirada en ellas. El aura que las rodea destila seducción y deseo, siendo la perdición de tanto hombres como mujeres. No obstante, a pesar de su belleza, cuando las sirenas y tritones se enojan, sus rostros se desfiguran, mostrando su lado más salvaje: sus ojos cambian de color, volviéndose celeste fluorescente, sus dientes crecen y su piel se llena de escamas puntiagudas. Sus cantos son conocidos como atrayentes, consiguiendo que cualquier que las escuche se sumerja en un estado de ensimismamiento que los hace perder la razón, especialmente letales para los hombres o mujeres que albergan un gran deseo y ambición en su corazón.
Hace siglos siempre se creyó que éstas criaturas eran mujeres en su totalidad, lo cual es falso: los tritones existen y son igual de bellos y cautivadores que sus contrapartes femeninas. Según los antiguos mitos, se decía que las sirenas comían humanos, enfocándose en devorar sus corazones. Hoy en día, se puede decir que su alimentación es variada. Al igual que los vampiros, existen sirenas y tritones carnívoros, los cuales consumen carne de los mortales desprevenidos que buscan un beso de ellos; mientras que hay otros que prefieren una dieta omnívora, nada más para pasar desapercibidos.














