The one with Dora
(10) 2012.
Probablemente te estés preguntando, lector, ¿qué pedo con lo de Dora?
Aquí va el chismerrón.
Recordemos que mi 2011 terminó hermoso, sólo que con crisis de migraña y mis rocas ahí apoyándome porque pues, eran mis mejores amigas, claro. Conocí a mi entonces crush José, y dije en Navidad que comenzaría a ponerme las pilas tan pronto regresáramos del receso vacacional.
Comienza el año, muchas resoluciones, muchos mensajes de fin de año con el típico: “Gracias por haber sido parte de mi 2011, ¡espero que en el 2012 estemos igual de juntxs, mejores amigxs por siempre!” Y pues, la pendeja, AKA yo, les creyó.
Enero todo cool y padre, Febrero, well, empiezo a llevarme muchísimo con José, me acerco mucho y quizás traté de hacerle ver mis intenciones, pero seamos realistas (los hombres que me estén leyendo sabrán que es real) los niños tienen un cerebro de cacahuate y no se dan cuenta de cuando una mujer les está tirando los perrotes. Y eso que me recargaba en su hombro y siempre lo buscaba...
La cosa terminó en que en un “camp” de un grupo creado por un chico scout -yes, ya nos acercamos a la situación de Dora- llamado Mensajeros de la Paz, me apunto para estar más cerca de José, y en ese momento, ¡zaz! llega una de sus amigas y para no hacer el cuento largo, ella se atrevió muchísimo más que recargar su cabeza en el hombro de José. Lo acorraló contra una pared y en mi cabeza, ellos se besaron. (Claro José me desmiente eso... aproximadamente DOS AÑOS después, ya pa’ qué putas, dijeran en mi pueblo). Entonces en ese momento, como mujer dramática, crédula que cree que su vida puede acabar a sus casi 16 años, dijo:
- A la chingada. Me conseguiré a alguien más, porque ¡oh! seguramente le darán unos pinches celos marca diablo.
Narrator: No he wasn’t jealous, not even a little bit
En todo el rally, me la pasé en un equipo conformado por mis amigos de la prepa, algunos de profesional... y Edgar.
Edgar, un joven de 17 años, mucho más alto que yo, tez blanca, ojotes, unos cachetes que enamoraban, voz varonil, lentes de aviador, y... scout. -Sí, él es Dora-
Realmente no me había fijado en él, a pesar de que tenía muchísimas ganas de conseguirme el rebound de José. Sino hasta que en eso, al final hablamos, me caía muy bien... y pues, eventualmente como la stalker que soy, nos despedimos, me dice su nombre, y me propongo una cosa: si con Miguel pude encontrarlo y agregarlo a Facebook, ¡también puedo con Edgar!
Qué pinches formas de ligar de la Lilibet de 16 años. Wow. Me sorprendo, qué pendeja. *lo sigue haciendo*
En fin, esa misma noche lo hice. Lo busqué, estando en la mesa de mi casa como por 2 horas tratando a ese tal Edgar... y lo hice, ¡lo encontré! *FBI ya puedes contratarme* le envío la solicitud de amistad y... media hora después... ¡Aceptada!
Dios, estaba gritando de emoción. Estaba súper feliz y recontra sonriente, tanto que hasta mi madre tuvo una confusión bien cabrona porque no me había visto feliz...
Empiezo a salir con Edgar, olvido a José, y me enamoro. Fue la primer relación real que tuve con alguien. Edgar, fuiste ese primer te amo sincero y el cuál tardé demasiado en decir, por pena a ser rechazada. Un 17 de marzo de 2012, fuimos novios, salimos a un Starbucks y de regreso en tu coche, me besaste, me dijiste que te gustaba muchísimo y que me querías... contigo. Me pediste ser tu novia, me prestaste tu collar de scout, yo emocionadísima... y dije que sí. Recuerdo haber entrado a mi casa y mi mamá con cara de WTF qué onda con esta morra, hasta que le conté que pues, sí, ya tenía novio. Casi me mata, no se lo esperaba... y bueno, no conocía a Edgar... aún.
El tiempo pasó, las citas estaban increíbles.
Miguel tú estabas en tu propio desmadre en la preparatoria, sin saber uno del otro, creo que estabas con una novia (wow qué raro) y yo... disfrutando de mi felicidad con Edgar, salíamos, comíamos, nadábamos; en fin, me sentía plena.
HASTA QUE, DE NUEVO, TUVISTE QUE APARECER.
Si me hubieran dado un billete de 100 dólares cada que aparecías cuando yo era feliz, sería millonaria. Hasta la actualidad.
Recuerdo que el 6 de junio de 2012, fuimos a un bautizo/fiesta con Edgar, estuvimos nadando, y algo que ya había pasado de faje... terminó en mi supuesta primera relación sexual... nada mal... y digo nada mal, porque nada estuvo mal, porque ni si quiera sentí si hubiera algo malo. Es más, ni si quiera sentí.
Al terminar, esperaba algo cute como se pensaba, ya que pues ¿HOLA? ¡acababa de desnudarme frente a alguien! Cuando pues, l o l, te vi en tu balcón como un don chingón, me senté contigo y me mandaste a la chingada. ¡¿QUIÉN TE ENTENDÍA?! Ahí, entendí que pues, nel, había sido bien pendeja, y no debí haber dado la florecita con un pendejo que no entendía lo que era el aftersex cuddling.
¡La cosa se pone mejor! Agárrate, mi querido lector.
Los meses pasan, mi cumpleaños, aquí todo bonito, sí, y cuando ya íbamos cumpliendo mes tras mes, mis amigas (sí, mis rocas) cada vez preguntaban más por mi novio que por mí. Siempre recibí comentarios como:
- Oye qué guapo está
- Neta, ¿dónde conseguiste ese novio tan guapo?
- ¿No tendrá algún hermano gemelo por ahí?
Y pues yo, de mensa, decía...
- Ay, ¡son mis amigas! No hay ningún problema con que chuleen a mi novio.
NO NO NO NO NO NO, ¡JAMÁS PERMITAN ESO! - Le están tirando el calzón... ENFRENTE DE TI.
Todo iba... relativamente bien, hasta que pues me di cuenta que mi hermoso novio, pues hablaba con otras viejas, y no en forma tan... amistosa. Así que empecé a hacer lo mío: ghosting. Sí, empecé a desaparecer poco a poco... “no puedo verte” “mucha tarea” “híjole hoy parece que se muere el de la novela”.
Y pues, cortamos.
¿Y adivinen quién apareció para entonces?
¡DING DING DING!
...me cagas.















