House of The Dying Sun (8) 🏚️
Cuando íbamos saliendo, le pregunte: ¿Y qué hay de ti? Nunca me contaste de tus padres, o el nombre de tu ciudad. ¿Vivías sola con tu mamá? Ella miro hacia abajo y guardo silencio. El viento atormentado susurró los secretos de los caminantes sobre su cabello. Nací en Dolly. Me dijo finalmente, con la voz repleta de distancia. Mi madre era costurera. Mi padre, bueno… Nunca lo conocí bien. Nos dejó cuando yo tenía como tres años. La gente del pueblo dice que era un buen hombre, nunca en su vida tomo alcohol ni disparó un arma, pero su gran problema era el juego. Se pasaba días enteros en las mesas de Poker intentando hacerse rico. Un día mi madre le recriminó. Le dijo que tenia que empezar a vivir en el mundo real y dejar de pasarse la vida en ensueños, pero él tenía otros planes. Le había ganado un mapa del tesoro a un extraño en el Blackjack y estaba convencido de que si lo encontraba seria capaz de darnos la vida que merecíamos. O eso es lo que ella me contó. Jamas lo volví a ver. Su cara tomó un tono irónico, levanto la mirada y dijo: Supongo que comparada contigo, mi historia ha de parecer poca cosa. Al final, mi madre se esforzó y tuve una buena vida, dentro de lo que cabe. Pero siempre sentí que algo faltaba. Un Padre es como un refugio para una niña. Un lugar seguro al cual regresar cuando el resto del mundo te trata mal. A veces veo a mi madre dentro de mis sueños, preguntándose: ¿cuándo regresara a casa?
Hicimos el acuerdo de no mirar atrás cuando nos fuésemos yendo, para no sentir la tentación de regresar. Nos tomamos de las manos para darnos fuerza, y así, juntos salimos a través de las puertas de madera hacia el impredecible y desolado yermo. Por un momento sentí las ganas de voltear, pero aguanté. No obstante, cuando ya habíamos recorrido unos 20 o 30 pasos dentro de la llanura, sentí como sus dedos se alejaron de los míos. No pude evitarlo, volteé hacia mi costado, luego hacia atrás. Pero Martha se había ido, y el bar junto con ella.
Han pasado 50 años desde entonces, y el mundo entero se ha movido en todo tipo de direcciones, pero yo no. Mi mente se ha quedado atrapada para siempre en una noche fría como la nostalgia. Recordándola: La flor que un día se enredo en mi corazón, la luz de mi vida, que no brilla más… …y a la casa del Sol Yaciente.
-Salmo 23 Jehova es mi pastor, nada me faltara. En lugares de delicados pastos me hará descansar. Junto a aguas de reposo me pastoreara. Confortara mi alma. Me guiara por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en el valle de la sombra de la muerte, no temeré mal alguno porque tu estarás conmigo. Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mi en presencia de mis angustiadores. Unges mi cabeza con aceite, mi copa esta rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los dias de mi vida. Y en la casa de Jehová moraré por largos días.













