En brujería, hay dos grandes tradiciones que se vienen transmitiendo desde la antigüedad, estos son el Arte del Acecho y el Arte del Ensueño, el segundo no puede practicarse sin el riguroso trabajo del primero. En el México antiguo, la cultura Tolteca definió al Acecho como el uso estratégico de la personalidad para alcanzar el 'éxito' a través de la vía de la impecabilidad, esto es, el camino del guerrero; el éxito es entendido por el chamanismo como la conquista de los anhelos del corazón, se trata de un conjunto de prácticas y actitudes que permiten a un guerrero seguir una senda donde éste pueda desenvolverse y extraer lo mejor de cualquier situación concebible sin perder la energía que estructura su 'Tonal'. el Acecho supone un control sistemático de la conducta a fin de ser totalmente conscientes de lo que hacemos y de lo que nos sucede con el objetivo de acumular suficiente poder psíquico. Es el arte de ser quien uno realmente es, sin ser quien es, dentro de esta locura colectiva o gran "sueño del planeta". Esta tercera dimensión de la consciencia es una dimensión cuya finalidad es la de "crear" y "modificar" la realidad desde la nobleza del corazón y a través del poder de la mente. El Arte del Acecho nos acerca a las estrategias de los videntes toltecas sobre el dominio de la personalidad para, entre otras cosas, disminuir nuestra importancia personal ante lo colectivo, conocernos mejor a nosotros mismos y romper los lazos energéticos que nos unen con nuestro pasado para movilizar las estructuras fijas del ego y así obtener la [energía] suficiente para materializar y manifestar más fielmente nuestro mejor destino posible sobre la Tierra mediante la conexión con nuestro Otro-Yo o Yo-Superior, un observador cuántico que se ve reflejado en el espejo humeante de Tezcatlipoca y que, con la correcta distribución y economía de la energía psíquica, y luego de practicar las técnicas del Ensueño (Intención, Voluntad y Poder), nos coloca en la antesala de la proyección astral o la entrada al infinito, en lo que los brujos de la antigüedad definieron como "la segunda atención".
En esta primera práctica de una serie de tres conjuros, _Deneb_ explora aproximaciones a la proyección astral a través del conocimiento chamánico transmutado por medio de las nuevas tecnologías: desde la captura de la fotografía analógica que des-subjetiva su corporalidad mediante el proceso químico de revelado, y que luego se multiplicará en imagen digital mediante generación algorítmica de inteligencia artificial de un software libre para la obtención del archivo ~GIF. El alquimista ha liberado su imagen-cuerpo de la materia orgánica sublimándola en el ciberespacio.