ÂĄVoy por ti!
 HabĂan pasado dĂas desde que el âreyâ de Kyrat habĂa tomado a su amiga y se la habĂa llevado con Ă©l. DĂas en lo que Ajay estuvo exigiendo a los lĂderes de la Senda el ir por ella, dĂas en los que seguĂa peleando contra el Ejercito Real de Pagan para poder recuperar a la de cabellos verdes, eliminando a sus compañeros, Paul, Noore, y habĂa llegado al norte; dĂas en los que se habĂa dado cuenta de que la querĂa.Â
A veces recordaba lo que Pagan le habĂa dicho la primera vez que se habĂan visto despuĂ©s de su niñez: âUna mujer puede decirte que te ama y decirlo en serio, pero lo hombres, no. Solo amamos en retrospectiva, cuando la distancia ya es enormeâ.Â
Odiaba, en cierta manera, el estar de acuerdo con Ă©l. Pero, tenĂa razĂłn. QuizĂĄs no solo estaba de acuerdo con Ă©l en eso, pero si le habĂa hecho algo a AlelĂ, no importaba nada, le una a poner una bala en su crĂĄneo.
Aunque ahora no debĂa pensar en eso. No debĂa distraerse. Estaba de camino al Palacio Real, para poder robar informaciĂłn acerca del ejercito y sus planes, con el fin de planear un contraataque y evitar nuevos ataques. Tender redadas para hacerlos caer. Quitarle los dientes y garras al tigre.
Estaba en una camioneta que habĂa robado de unos soldados, al igual que vestĂa uno de sus trajes, junto a un pasamontañas, para evitar ser detectado muy rĂĄpido. La noche caĂa sobre Kyrat, y Ă©l habĂa pasado ya por un par de puestos de control sin levantar sospechas. Ya iba camino arriba a el complejo de Min.









