→ Idiotas y alcohol.
Para un viajero como Ă©l, no era extraño verse de pronto situado en algĂşn lugar lejos de su tierra natal. Siempre bebiendo licor porque eso era algo que le acompañaba desde aquel dĂa memorable en su vida.
Nada habĂa cambiado desde entonces, y su bĂşsqueda se hacĂa cada vez mas dificultosa. Quizá su hijo estaba muerto, y no lo encontrarĂa ya nunca. Sin embargo, a pesar de que estaba acostumbrándose a su vida de mala fama, dejando crecer su arrogancia hacia el mundo, quedaba una poca, quizá muy poca esperanza.
Esa noche sentado frente a la barra de aquella cantina de mala muerte, observĂł a uno de los hombres que parloteaba en una mesa cercana a donde estaba sentado. ParecĂa diferente a todos porque era el mejor vestido. ParecĂa estar ebrio y no saber nada de lo que estaba diciendo porque inventaba chistes al azar y reĂa a carcajadas como si la vida fuera un chiste.
ChasqueĂł malhumorado, teniendo ganas de romperle el tarro de cerveza en la cabeza para que se callara, en cambio, de pronto lo vio levantarse de su silla para acercarse a la barra, seguro a pedir mas cerveza.
--¿Quién eres? --preguntó el escocés. --Haces demasiado ruido, mocoso--












