China y el año del mono, âel que baila por la plataâ
En las Ășltimas semanas, el mercado del fĂștbol se ha visto conmocionado por el Gigante AsiĂĄtico: los equipos de la SĂșper Liga de este paĂs, han invertido mĂĄs de 120M⏠en fichajes. Entre las contrataciones mĂĄs importantes y que, sinceramente, me han dolido a mĂ y a muchos amantes del fĂștbol e hinchas de la SelecciĂłn, estĂĄ la de Fredy GuarĂn, quien dejĂł el Inter de MilĂĄn para unirse al Shanghai Shenhua (13MâŹ), y la de Jackson MartĂnez que abandonĂł al equipo colchonero para hacer parte del plantel del Guangzhou Evergrande (42MâŹ).
Pero no sĂłlo nuestros colombianos han tomado esta decisiĂłn. Reconocidos jugadores como Ramires (Chelsea), Demba Ba (Chelsea, Besiktas), Renato Augusto (Bayer Leverkusen, Corinthians) y Gervinho (Roma),tambiĂ©n confirmaron su traspaso al fĂștbol chino y se rumora que figuras como Falcao y el Pocho Lavezzi pronto se sumarĂĄn al grupo anterior. Por la informaciĂłn que conocemos del valor de los pases y de los grandes salarios que recibirĂĄn los jugadores, tenemos claro el porquĂ© de su decisiĂłn: asegurarĂĄn su futuro econĂłmico, el de sus hijos, nietos y un par de generaciones mĂĄs. Sin embargo, me surgen muchos interrogantes: ÂżQuĂ© precio estĂĄn pagando realmente por jugar en una liga como la China? ÂżVale la pena que jugadores a quienes les quedan, al menos, cinco años de âvida profesional Ăștilâ se quemen en China? ÂżEl fĂștbol chino alguna vez serĂĄ tan vistoso e importante como La Liga, la Premier e incluso la liga argentina? ÂżEl fĂștbol ahora es sĂłlo un negocio y el amor por el oficio ha pasado a un segundo plano? âPor la plata baila el monoâ.
Hace algunos años, cuando los grandes jugadores llegaban a esa edad en la que el rendimiento disminuĂa, ya no jugaban los noventa minutos o incluso quedaban relegados a la banca, veĂan en el fĂștbol chino (asĂ como tambiĂ©n en el ĂĄrabe y en el estadounidense) el mejor lugar para su retiro: ganaban grandes salarios y volvĂan a ser los protagonistas y las glorias de equipos de segundo nivel en los que, sin tanto esfuerzo y sacrificio, le daban un Ășltimo gran aliento a su vida profesional.
Lo preocupante ahora, es que los dueños de los equipos chinos ya no quieren grandes jugadores en retiro, sino estrellas de las mejores ligas del mundo, jugadores jĂłvenes o a quienes todavĂa les queden varios años de primer nivel  futbolĂstico, para posicionar a la SĂșper Liga China como una de las mejores del planeta. Sin embargo: ÂżSerĂĄ esto posible? ÂżLlegarĂĄ la SĂșper Liga China al nivel futbolĂstico y mediĂĄtico de los principales certĂĄmenes europeos y suramericanos? Los chinos son excelentes en deportes individuales, pero por su cultura e idiosincrasia, usualmente no sobresalen en deportes colectivos, de equipo. Lo preocupante ahora, es que la plata estĂĄ cobrando mĂĄs importancia que el simple pero fundamental amor por el fĂștbol. Lo preocupante ahora, es que a nuestros jugadores se les olvide de dĂłnde vienen y cuĂĄl era su sueño inicial: mĂĄs allĂĄ del dinero, la insaciable sed de fĂștbol, de ser âcracksâ, de oĂr sus nombres en un estadio atestado de hinchas, de ver a cientos de personas con camisetas de un gran equipo con sus nombres plasmados en la espalda. Lo preocupante ahora, es que los jugadores no se conformen con sueldos nada despreciables de 100.000⏠mensuales y dejen todos sus sueños por ganarse el triple, que no luchen si tuvieron una mala temporada o si fueron trasladados a un equipo de menor categorĂa, sino que se rindan y se conformen con el dinero. Se les olvidĂł la garra, se les olvidĂł el corazĂłn, se les olvidĂł el amor por la camiseta. Y por esto, pueden perder incluso el gran honor de jugar en el equipo de sus sueños: la SelecciĂłn Nacional.
 En mi opiniĂłn, es un gran error que GuarĂn y Jackson se hayan ido al fĂștbol chino. Creo que sacrificaron demasiado por plata, porque no nos digamos mentiras: en el fondo, ese incentivo ayudĂł a mover su voluntad a la hora de firmar los contratos. Creo que ninguno de ellos ni los dueños de sus pases son tan inocentes como para pensar que la SĂșper Liga China se acerque al nivel del fĂștbol europeo, por mĂĄs inversiones que realicen. Es un hecho: tengo que dejar de soñar que el fĂștbol es la pureza del juego y el simple placer del arte. El fĂștbol es un negocio.
De todas formas, como amante del buen fĂștbol y seguidora fiel de los jugadores colombianos en el exterior, espero equivocarme. OjalĂĄ la SĂșper Liga China llegue a tal nivel que me haga despertar a las cuatro de la mañana sĂłlo para deleitarme con su fĂștbol. Siento un amor gigante por mis queridos jugadores y, de todo corazĂłn, les deseo que sigan en un camino lleno de fĂștbol, de gloria, y que sus nombres sigan siendo coreados por miles, ahora en los estadios de China.












