Tres fragmentos de Cuando las mujeres fueron pájaros, de Terry Tempest Williams:
1
Ver la escritura Nushu es ver huellas de pájaros, cuervos que caminan decididamente por un estrecho sendero cubierto de nieve. Es una caligrafía linear y elegante, muy distinta a los caracteres cuadrados del chino tradicional. Ésta es la escritura secreta de las mujeres, que fue usada durante cientos de años en las aldeas rurales de Jiang-yong, en la provincia china de Hunan.
El Nushu echó raíces en el lenguaje de las mujeres iletradas, mujeres a las que no se les permitía asistir al colegio incluso hasta el siglo veinte. Esas escrituras susurrantes eran transmitidas de madre a hija y entre amigas cercanas, “hermanas por juramento”, y cuidadosamente resguardadas entre los dobleces de abanicos de papel,bordadas en pañuelos o escritas discretamente dentro de los zapatos que sujetaban sus pies.
Una de las últimas practicantes de Nushu, Yang Huanyi, nació en 1909. Explicó cómo el Nushu era una manera en que las mujeres podían hablar entre ellas fuera del lenguaje de los hombres. En los pueblos, las mujeres hacían libros encuadernados a mano, escritos en Nushu, que se pasaban unas a otras como regalos.
Los temas eran principalmente autobiográficos. A veces, simples; otras veces, profundos. Cuando moría quien los había escrito, la mujer más cercana a ella los quemaba como una ofrenda para acompañarla en el más allá, una conjunción de palabra y espíritu.
2
Aquel que sabe que su cuerpo es la espuma de una ola sigue el camino que ésta marca.
— El Dhammapada
3
¿Cómo está tu sombra, tu honorable sombra? Éste era un saludo común entre amigos en Japón, un reconocimiento de que lo que rechazamos es tan importante como lo que aceptamos. Camino con mi sombra detrás de mí, a veces delante de mí y a menudo a mi lado. Es mi compañera caprichosa: visible, luego oculta, amorfa. Una sombra no se crea en la oscuridad. Nace de la luz. Podemos ser ciegos ante ella o cegarnos por ella. Nuestra sombra nos pide ver lo que no queremos ver. Si nos negamos a enfrentarla, se proyectará en alguien más. De modo que no tenemos otra opción que involucrarnos.















