El eco de sus pasos chocando contra la viscosidad del barro era lo Ășnico que podĂa escuchar. DespuĂ©s de todo lo que habĂan pasado, se sentĂa escĂ©ptica de creer que estaban en riesgo nuevamente, habĂan pasado tres años, y por un momento y algo ilusa de su parte, se habĂa permitido creer que era un capitulo cerrado en sus vidas. SiguiĂł caminando por las vĂas del tren por lo que pareciĂł un largo rato, hasta que un ruido cercano a ella hizo que se detuviera en seco y sujetara con mayor firmeza el pedazo de metal que sostenĂa en su mano derecha. âÂĄSi estĂĄn jugando una broma voy a asesinarlos a golpes!â AmenazĂł intentando borrar el miedo de su tono de voz, le era mĂĄs sencillo creer que se trataba de alguno de sus amigos que un peligro real e inminente. Â















