No supo cuĂĄnto habĂa tardado en recuperarse, pero suponĂa que habĂa sido bastante tiempo. Sin embargo tuvo en claro que apenas se levantase debĂa pedir socorro a Silvae, la Ășnica de las Supremas que no habĂa ido a su excursiĂłn en el hanok. Apresurado habĂa vuelto a abrir un portal hasta la academia, pero para su sorpresa la mujer a su cargo le informĂł que Ășnicamente habĂa pasado un dĂa desde el ataque y que aquella misma tarde todos (e hizo Ă©nfasis en aquello como queriendo confirmar que no habĂa habido ninguna baja en el alumnado) estarĂan de regreso. Eso le permitiĂł permanecer en una espera callada, pero tranquila. No obstante, poca fue su calma en cuanto empezĂł a escuchar el sonido de voces, acrecentando segundo a segundo. HabĂan vuelto. Inundado de expectativa fue hasta la puerta que conectaba con el jardĂn, y desde allĂ atestiguĂł la llegada de sus compañeros. Con una sonrisa teñida de algo indecifrable, bajĂł las escaleras y encarĂł a quien tuvo primero frente a sĂ. âÂżCĂłmo ha terminado todo? ÂżEstĂĄn bien? ÂżEstĂĄs bien?â acabĂł por decir de forma mĂĄs personalizada. El fantasma de un abrazo estuvo allĂ, pero no se animĂł a ceder a ese instinto. A lo mejor no era prudente entablar contacto fĂsico, no todavĂa.












