ā Ni se te ocurra meterle mano a esos dulces ā advirtió, empleando un tono ligeramente ( demasiado ) amenazante para ello. TodavĆa no estaban completamente acabados, y lo que mĆ”s odiaba Delilah era ser interrumpida.Ā ā Prometo hacerte algo si lo haces-- no sĆ© el quĆ©, pero... Ā”Algo! ā fue entonces cuando se dio la vuelta, seƱalando, con la manga pastelera que utilizaba, a la persona que habĆa osado entrar en el lugar.Ā












