Despertar Silente
Me levanto sin ruido, anticipándome al despertar de las aves. Las figuras persisten, y su rostro se idealiza mientras el amanecer se desvanece como la bruma. Me envuelve toda su esencia hasta la obsesión. Pierdo la cordura; dentro de mí, ella permanece, soportando y esperando. No estoy aquí: mi cuerpo duerme, come, se asea, pero yo no existo en tiempo ni espacio. Vuelo, me elevo, pero ella no está. A veces duele, se piensa, se extraña. En esas dimensiones del más allá, en estas alturas de las edades, pierdo y gano, crezco y regreso al fundamento: mi casa, mi hogar, mi ser.
Serenidad en medio del caos, miedo frenético y amor ansioso. Todo fluye, como la experiencia de la vida, los colores en matices. Tu huella, apenas recordada en la memoria de los soldados de plástico, que viajan por ríos de agua de lluvia en aventuras eternas. Tu rostro sonriente, tus suaves besos sobre mi boca y tus abrazos que no quiero soltar. La suave luna roja me bañó de luz durante el eclipse de marzo.
rguillencordero









