Capítulo 13: No crezcas siendo como él.
Si recorremos otra vez todo el camino desde el comienzo, trataré de cambiar las cosas que mataron nuestro amor. Tu orgullo construyó un muro tan fuerte que no se puede atravesar, y si de verdad ya no hay oportunidad para empezar de nuevo, yo aún sigo amándote. -Still loving you / Scorpions Las pequeñas arvejas iban y venían dentro del plato de la cena de Louis. Éste las empujaba con su tenedor, fingiendo que los diminutos vegetales eran pelotas de fútbol, y su cubierto era algún jugador.
Mientras tanto su madre mantenía una amena conversación con Eleanor, quién escuchaba atenta y maravillada cada palabra que la señora decía. Louis de vez en cuando le lanzaba miradas de fastidio e indiferencia a ambas mujeres, no podía estar un segundo más escuchando ese palabrerío de mujerzuelas.
Eleanor se percató de la mirada azul puesta sobre ella, y giró para regalarle una dulce sonrisa a Louis. Éste le devolvió una sonrisa forzada y chueca, pero en cuanto la chica volvió su mirada a Jay, el castaño le hizo una mueca de desagrado.
Eleanor ya no era la pequeña niña de inocente mirada, y voz angelical. La castaña también había crecido, y ahora era toda una esbelta señorita. Sus caderas eran pronunciadas, su cintura era una delicada curva fina, sus senos eran firmes y pequeños, y su cabello era largo y lleno de ondulaciones, el cual Eleanor siempre llevaba suelto para que el viento peinase a su manera. La castaña era muy hermosa, y Louis lo admitía. Pero él tenía bien en claro cuáles eran sus gustos, y ésta no se encontraba entre ellos. La charla de Jay y Eleanor había pasado desde el tema de la moda de este verano, hasta lo rica y deliciosa que había quedado la cena, y ahora iba en torno hacía el menor de la casa. El pequeño niño de ojos azules que según Louis, sólo había llegado a su vida para quitarle toda la atención que ambos de sus padres ejercían sobre él. Ahora todo giraba en torno al pequeño Nouvel.
-¿Ya puede alimentarse con comida? ¡Eso es estupendo!- Declaró Eleanor mientras pellizcaba con ternura una de las regordetas mejillas del infante. -Sí, pero sólo comidas blandas, el pediatra me dijo que puedo hacerle una papilla con frutas y demás.- Comentó Jay mientras seguía llevando cucharadas de puré de papas al pequeño castaño, quién aplaudía alegremente cada vez que el puré ingresaba a su boca.
-¡Es adorable!- Espetó enternecida Eleanor y Louis rodó los ojos. No entendía que tenía de tierno una pequeña bola de carne que no hacía nada más que comer, llorar, gatear, y que ni siquiera se podía controlar a la hora de ir al baño.
Estaba de más decir que Louis no tenía ni un poco de cariño por su pequeño hermano menor.
Nouvel observó a su hermano mayor y sonrió alegremente, dejando ver sus pequeños dientes incisivos que de a poco comenzaban a cortar en sus encías. Louis le sacó la lengua, y el niño intentó copiar su acción, pero al hacerlo un poco del puré que estaba comiendo salió de su boca, y Louis volvió a afirmar que los bebés eran unos seres asquerosos. Jay quién observó toda la escena le dirigió una mirada de advertencia a su hijo mayor, y acto seguido limpió la comisura de los labios del pequeño Nouvel.
-No vuelvas a hacer eso Louis. Sabes que tu pequeño hermano quiere imitar todo lo que haces, no quiero que crezca con malos hábitos.- Louis no contestó, y continuó con el partido de arvejas en su plato. -Por cierto Louis, desde mañana comienzo nuevamente en el trabajo, de ahora en más tendrás que cuidar de tu hermano, ¿Bien?.-
Louis soltó el tenedor sobre el plato y giró para observar a su madre con su boca abierta y una expresión pasmada. Su madre estaba loca si realmente creía que él pasaría sus tardes encerrado en la casa cuidando de esa fastidiosa cosa. Él en las tardes salía con Zayn y Liam, no iba a desperdiciar sus vacaciones de verano cuidando a un estúpido bebé. Soltó una risa y arqueó una ceja, esperando que eso que había salido de los labios de su madre fuera una mala broma.
-¿Bromeas cierto?-
La cara seria de su madre le informó que sus palabras iban de verdad, así que se levantó de su asiento para retirarse de aquella aborrecible escena. -Sigue soñando que yo cuidaré a esta pequeña bola de grasa, es tu culpa por haberlo engendrado, tú fuiste la que no se cuido así que ahora tú lo cuidas, no intentes dejarme tus problemas a mí.-
-¡Louis William Tomlinson! ¡Regresa aquí!.-
El ojiazul detuvo su paso para observar a su madre con algo de gracia en su mirada. -¿En serio mamá? Ya no soy un crio, decir mi nombre completo no hará que te tema.-
Se giró nuevamente para continuar su marcha rumbo a su cuarto. Por supuesto que él no se haría cargo de aquel detestable intento de ser humano, su madre fue la que decidió no cuidarse al momento de tener relaciones con su padre, no era su culpa que ese niñito haya nacido. Y tampoco era su deber cuidarlo.
(…)
-¿Cajero de Mcdonalds? ¿Limpiador de parabrisas?- Un oso de peluche voló por la habitación para aterrizar de lleno en el rostro del chico rubio tirado en la cama. -¡No, no, no! Tengo apenas dieciséis años, no me aceptarán en Mcdonals Niall, y limpiador de parabrisas pues…no me dejará el suficiente dinero como para poder ayudar a mi tía. Sé que puedo encontrar algo mejor que eso.- Harry soltó un pesado suspiro mientras trataba de arreglar sus rizos frente al espejo. Por el reflejo de este, observaba cómo su rubio amigo jugaba con el peluche que él hace instantes le había arrojado. Eran las diez de la noche en la ciudad de Doncaster, y el cielo estaba parcialmente nublado anunciando que pronto tendrían lluvias. Esa noche, a pedido de Harry, su rubio amigo se quedaría a dormir en su casa. Necesitaba alguien con quién hablar sobre los problemas que tenía su vida últimamente. -No lo sé Harry…vende tu cuerpo?.- -¡Niall!-
El rizado chilló ofendido mientras se giraba con rapidez y observaba a su amigo con el ceño fruncido. Niall tapó su rostro con el peluche y comenzó a soltar leves risas. -¡No es gracioso! ¡Me acabas de sugerir que me haga prostituto!- Niall soltó otra risa más estruendosa y ésta vez, soltó el peluche para tomarse de la barriga.
-Pero piénsalo, no es mala idea.- Sugirió tratando de calmar sus carcajadas. –Tienes un cuerpo un tanto femenino, y ni hablemos de tu rostro. Por no mencionar las miles de prendas femeninas que tienes.- El rostro de Harry se tornó escarlata y sus delicadas manos fueron a tironear rápidamente de su delgado camisón celeste que llevaba puesto. Aunque abajo llevara unos shorts de algodón, quería ocultar sus largas y delgadas piernas que en ese momento eran chequeadas por su rubio amigo, incomodándolo demasiado. Carraspeó y Niall quitó su mirada con velocidad. -Pero ya, hablo en serio, tienes unas piernas de puta madre Harry, si decidieras hacer eso, ten por seguro que yo sería tu primer cliente.- El rizado abrió sus ojos atónito y sus mejillas estaban ardiendo más que la superficie de Marte. No podía creer el descaro de su amigo. -¡Deja de decir idioteces!.- Niall soltó otra estruendosa carcajada que inundó el cuarto por completo, y Harry estaba seguro de que esa había llegado hasta casas vecinas. -¡Te ruborizaste, te ruborizaste!.- Niall señaló acusadoramente, aún batallando por controlar sus risas. -¿Qué sucede, a la princesa le da pena que le digan lindos cumplidos?.- Harry tomó otro oso de felpa de su repisa y lo arrojó con fuerza contra Niall. Esta vez, el peluche fue atrapado por las manos del rubio antes de que pudiese impactar contra su rostro. Niall se elogió mentalmente por sus buenos reflejos. -Mejor vamos a dormir, eres jodidamente insoportable cuando te pones de idiota.- Niall volvió a reír, pero ésta vez Harry le regaló una mirada fulminante que lo hizo callar al instante. Ambos chicos se acostaron. Harry en su respectiva cama, y Niall en una acumulación de frazadas en el suelo. El rubio no tardó mucho en dormirse, pues los sonidos de sus ronquidos enseguida se hicieron notar en la habitación. El rizado bufó molesto y se giró en su cama para quedar observando el oscuro techo. Estaba seguro de que esa noche, Niall no lo dejaría dormir, así que decidió pensar un poco. Pronto comenzarían nuevamente las clases, y se le haría más complicado poder ayudar a su tía con los gastos de la casa. Debía encontrar un trabajo cuanto antes. Suspiró y masajeó son suavidad ambos lados de su cabeza, intentando liberar molestas tensiones, y relajarse un poco. Estaba dispuesto a encontrar sí o sí un trabajo al día siguiente.
(…)
El teléfono de la casa de los Styles sonó a las siete de la mañana, despertando a Raquel, quién entre refunfuños, se colocó su bata y bajó con premura y algo de torpeza –debido a su estado de sueño –las escaleras. Esperaba que fuese algo realmente importante, pues ellos raras veces recibían llamadas, y menos a horas tan tempranas del día. El sol apenas se hacía visible por entre los pequeños orificios de la persiana de la ventana del living. -¿Hola?- Contestó con voz mañanera, y enseguida una conocida voz le respondió del otro lado de la línea. (…)
Harry se despabiló con pereza en su cama, hoy no sentía ganas de hacer absolutamente nada, por eso un gran quejido de desgano salió de su boca cuando recordó que hoy debía encontrar trabajo. Quedó envuelto en sus frazadas, con apenas sus ojos visibles, mientras oía cómo su tía hablaba con alguien al teléfono en la planta baja. Observó la hora en su pequeño reloj despertador: 7:45. Bostezó somnoliento y decidió sacar un brazo de su cálida manta para despertar a su rubio amigo. Éste se quejó aún dormido y se giró, dándole la espalda a Harry, quién comenzó a moverlo más bruscamente. -Niall, Niall despierta, dijiste que me ayudarías a encontrar un trabajo hoy. Niall…¡NIALL!.-
Chilló con fuerza, y el rubio se despertó sobresaltado. -¿¡Qué sucede?! ¿¡Entraron a robar, estamos en guerra, se te rompió una uña?!- -Ya casi son las ocho, dijiste que hoy me ayudarías a encontrar un trabajo.- El rostro alarmado de Niall se relajó y nuevamente se envolvió en sus frazadas, dispuesto a continuar durmiendo. -¡Niall! ¡No seas flojo! No te invite a mi casa para que sólo duermas, ¡Niall!.- La puerta del cuarto se abrió y de allí apareció Raquel, sosteniendo el teléfono en su mano. Harry la observó extrañado. -Es para ti. La madre de ese tal Louis, el que era tu amiguito, pregunta si puedes cuidar de su pequeño bebé.-
Harry quedó en silencio observando a su tía, tratando de digerir cada palabra que ésta había soltado. ¿La mamá de Louis estaba buscando alguien que cuidara de su bebé? ¿Y lo llamaba a él? Una batalla de pensamientos comenzaron a formarse en su cabeza. Eso era genial, el trabajo por el que él tanto estaba preocupado le caía directo a sus manos sin un mínimo de esfuerzo, sin mencionar que la familia Tomlinson derrochaba dinero y seguramente Jay le pagaría muy bien. Sin embargo, si él aceptaba ese trabajo, seguramente se cruzaría con Louis, es decir, era su casa, era obvio que lo vería rondando por ahí, y eso sería muy incómodo. No quería pasar por tal penosa escena, estaba seguro de que sus mejillas se volverían manzanas si es que el castaño le dirigía una mínima palabra, y eso lo dejaría en total evidencia. Quizás podía escapársele uno que otro gritito de emoción si Louis le sonreía, el no sabía cómo podía reaccionar, y realmente no le extrañaría si su cuerpo decidiera hacerle pasar una momento vergonzoso frente al ojiazul. -Dile que acepto. ¿Cuándo empiezo?.-
La castaña llevó el teléfono nuevamente a su oído. -Él pregunta que cuándo puede empezar.- Raquel asintió a lo que la mujer le respondía del otro lado y nuevamente alejó el aparato telefónico de su oído. –Dice que ya mismo.- (…)
Luego de despedir a Niall, Harry se dirigió a la casa vecina, con algo de duda en sus pasos. Observó la gran y gigantesca casona que más resaltaba en esa cuadra y tragó en seco. Se preguntó si es es que en realidad había sido una buena idea aceptar ese trabajo. Ligeros pasos se escucharon detrás de la puerta, parecía el caminar de unos tacones, y luego la puerta se abrió repentinamente. Jay lo observó con mirada indiferente, paseo su vista fría por las Converse del ojiverde hasta sus rizos chocolate. A la mujer aún no le agradaba su vecino de rizos, pero desde que su hijo se había alejado de él y ya no eran más amigos, y desde que Harry había comenzado a vestirse como un muchachito y no como niña, decidió cambiar sus pensamientos respecto a él. Ahora al menos lo saludaba cada vez que lo veía. Harry estaba bien con eso. -Hola.- Harry sonrió forzadamente, esbozando una sonrisa más que gigante a la madura mujer, quién sostenía un pequeño niño en sus brazos. Un bebé con grandes ojos azules, similares a los de Louis. -Él es Nouvel.- Informó extendiéndole el pequeño bebé a los brazos de Harry, quién lo tomó con algo de miedo –Toma seis biberones al día, procura darle alguna que otra papilla de frutas, o de verduras. Él te hará saber cuando este hambriento, simplemente se pondrá a llorar. Cuídalo de que no se meta nada extraño a la boca, esta en su etapa de niño curioso. ¿Sabes cambiar pañales? En su cuarto está todo lo necesario para eso. Puedes darle un pequeño baño con agua tibia, no te olvides de llevarle su pato de goma, eso lo distrae para no llorar. Obsérvalo cuando esté jugando, no dejes que chupe sus autos y camioncitos. Si necesitas alguna ayuda con algo, puedes preguntarle a Louis.- La mujer soltó todo con velocidad, una palabra tras otra, confundiendo a Harry, quién la única oración que había quedado marcada en su mente fue “Si necesitas alguna ayuda con algo, puedes preguntarle a Louis”. Así que para ocultar su falta de entendimiento simplemente asintió con una expresión seria. -Debo irme se me hace tarde para el trabajo. Cuida bien de Nouvel.- La mujer dio un gran beso a la pequeña cabeza con escasos cabellos de Nouvel, y luego se dirigió con rapidez a su lujoso auto. Luego de observar cómo el auto se alejaba rápidamente, Harry entró a la casa lentamente. Todo estaba igual a cómo él la recordaba, había unos cuantos adornos y muebles diferentes, pero luego el piso seguía tan reluciente como siempre, y las paredes en tonos beige, con muchos cuadros de paisajes, animales, y personas desconocidas. -Bien Nouvel, ¿Quieres algo de desayunar?- Habló con dulzura dirigiéndose al bebé en sus brazos, éste simplemente sonrió y comenzó a jugar con la nariz de Harry. -Tomaré eso como un si.- (…)
Louis despertó luego de oír carcajadas en la planta baja. Con su ceño fruncido, molesto por haber sido despertado tan temprano, se sentó en su cama con desgano. Pensó que quizás su madre había comprendido que él nunca en su vida se iba a hacer cargo de cuidar a Nouvel, y por esa razón había decidido no ir al trabajo para hacerse cargo del bebé como todos los días. Pero mientras lavaba sus dientes en el baño, preparándose para salir con Zayn y Liam, una extraña y desconocida voz habló. Esa no era su madre, a menos de que ésta hubiese tenido un problema con sus cuerdas vocales y éstas se hubiesen vuelto graves y rasposas. Bajó por las escaleras algo extrañado, mientras trataba de acomodar su beanie rojo en su cabeza. Arqueó su ceja izquierda al observar al familiar muchachito de rizos en el living de su casa, jugando con trenes mientras intentaba imitar el sonido de éstos. Nouvel lo observaba con atención y aplaudía cada vez que uno de los trencitos que manejaba Harry chocaba contra uno de los autos de juguete. -¿Qué haces tú aquí?- Habló desde su posición en el último escalón de la escalera. Harry rápidamente alzó su vista con nerviosismo. Observó los orbes de Louis, y su boca comenzó a abrirse y cerrarse intentando formular una oración coherente. No entendía porque ese chico tenía tanto poder sobre él, recién empezaba con este trabajo y ya estaba quedando en ridículo frente a Louis. -Y-yo…t-tu…tu madre me contrató como niñero de Nouvel.- Louis no dijo nada, observó con algo de diversión como el muchachito frente a él moría lentamente por los nervios, y desde su posición podía ver perfectamente como las mejillas de Harry estaban teñidas de un carmín profundo. -Procura no contagiar a mi hermano con tus femeninas maneras de vestir.- Harry frunció el ceño infantilmente, con algo de ofensa, pero algo le decía que las palabras de Louis iban en broma. Quizás era por la pequeña sonrisa que el ojiazul tenía en su rostro.
-Si llama mi madre dile que estoy estudiando en mi cuarto.- Espetó antes de salir por la puerta de entrada con algo de ligereza en sus pasos. Harry hizo una extraña mueca y luego observó al pequeño bebé que lo miraba con atención a su lado.
-Tú no crezcas siendo como él Nouvel.- El pequeño ojiazul sonrió dulce e inocentemente, casi como comprendiendo a lo que el rizado se refería. Y si en ese instante alguien le dijera Harry que los bebés no comprendían nada de lo que se les decía, él derrumbaría todas esas absurdas teorías con Nouvel.














