(...) Pero la belleza teme al dÃa ya las miradas excesivas. Pero la belleza no soporta el ruido ni los movimientos excesivos - no debes llevar tu corazón hasta los labios, perturbar no debemos los nobles anillos de la soledad y del silencio, - ¿se puede hallar algo más grande que un enigma sin resolver      y con extraños rasgos?
El ansia de los colores | Edith Södergran










