Desde ya hace algunos años, la sobre exposición a la tecnología por parte de adultos y niños nos habría causado algunos problemas que hoy se desbordan nuevamente. Hoy les quiero hablar sobre el sharenting. Para ponerlos en contexto, y sin entrar en detalles de lo ocurrido, resultó hace poco un escándalo el cumpleaños número 3 de una pequeña donde se enoja porque le apagaron su velita del pastel en un video compartido inocentemente por su madre.
Y es que a veces, no visualizamos el daño que se causa cuando compartimos imágenes familiares y mas aún, cuando estas involucran menores de edad.
Como decía el New York Times hace algunos años: “La verdad no es tan simple. Los teléfonos inteligentes y las redes sociales pueden, de hecho, estar transformando la experiencia de la infancia y la adolescencia de alguna manera. Pero la verdad difícil (para muchos adultos) es que muchos de los efectos de la tecnología en los niños tienen menos que ver con el tiempo frente a la pantalla en sí, que con las decisiones que toman los adultos, muchas de las cuales ponen en gran riesgo la privacidad de los niños.”
El “sharenting” es la práctica de exponer contenidos vergonzosos de menores de edad en redes sociales. No se soluciona borrando la imagen o el video, ya que muy probablemente, cuando nos damos cuenta, el hecho se ha viralizado. Y no estoy en contra de que nos riamos un poco en estos días. Lo importante, es no poner en juego los derechos de los menores.
Toma en cuenta que muchas veces, no solo es la imagen o video, sino que además incluimos nombres, lugar de nacimiento, peso, edad, relaciones familiares, escuela, localización y muchos datos mas.
Sharenting proviene de la combinación de “Share” (compartir) y “Parenting” (crianza).
La huella digital que causan estas filtraciones, se queda ahí. Nunca sabemos hasta adonde llega a difundirse, incluso de manera adulterada. Hoy, se convierte fácilmente en un video de TikTok, un meme y hasta un ícono de WhatsApp. Con el paso del tiempo y el apoyo de tecnologías como el reconocimiento facial y la inteligencia artificial, no será ningún problema reconstruir un álbum familiar y una historia completa, cuando el pequeño haya crecido.
De acuerdo a estudios recientes, es sabido que casi la mitad de los adolescentes, se sienten angustiados por las publicaciones de sus padres. El almacenamiento ilimitado, permitirá, con el paso del tiempo, rastrear estos archivos pudiendo afectar la vida futura de los hoy niños.
No sobra considerar, que en ocasiones, se alimentan las redes de los pederastas. No te imaginas como puede acabar una inocente imagen, con un poco de photoshop, donde pueden aparecer otras personas y otras circunstancias completamente diferentes.
Las imágenes que se comparten, pueden provocar “secuestros digitales” y robo de identidad de acuerdo a varios ciberinvestigadores. Una fotografía robada, puede aparecer en otro sitio con una historia muy diferente a la tuya o servir para que extraños contacten a los menores (Grooming). No olvides que también los expones con sus compañeros y puede haber bullying.
El deber de los padres de familia, es cuidar de sus hijos y cuando hacemos esto, les estamos fallando. En países como Francia, empieza a haber sanciones para los padres, que incluyen multas y hasta cárcel. Otros países ya trabajan en ello.
Piensa antes de compartir, si es lo que quieres para el futuro de tus hijos y si realmente genera algo bueno el compartir esa imagen o video. Lo que puede ser divertido y pensar hasta convertirse en la nueva estrella de YouTube o TikTok, puede terminar en triste historia en manos de personas con otras intenciones, así que mucho cuidado.
Con información de Yahoo, New York Times, Jellies y asociación REA