Se habÃa arraigado en mi ser la amargura, el rechazo y el tormento. El dolor no me era extraño, más bien, lo tomaba como una condición que exige la vida. De manera que, he llegado comprender que el desconsuelo, pese a que es inherente a mi existencia, es opcional penar y ser desgraciado. De todas formas, nada se compara con la felicidad que me proporciona tu existencia. Dicho de otro modo, contigo a mi lado, la supervivencia en este mundo es más amena, sencilla, y la tristeza… la tristeza ahà estará de manera intermitente, pero por ahora soy dichoso por poder tenerte.

















