Día 31. San León de Catania 20 de febrero
Nació en Rávena, Italia, s.XVIII. Sus padres, nobles, le educaron en la fe. Su madre decía que con solo 2 años solía encontrarle arrodillado, como orando. Fue nombrado sacerdote y después obispo de Catania. Se opuso al cargo pero aceptó por presión de los ciudadanos, que lo estimaban, y porque días antes de su elección todos soñaron con un ángel que le señaló como la persona más adecuada y justa para ser obispo. Pasó a llamarse León II.
Se centró en defender la verdad ante los herejes y ante el imperio bizantino, en el que existía la persecución iconoclasta (destrucción y prohibición de imágenes sagradas), a la que se oponía. Por estas disputas quisieron detenerle. Se exilió en las montañas, protegido por la gente de los pueblos durante muchos años y como ermitaño en una cueva que excavó. Cuando todo se calmó, regresó a Catania para reanudar su cargo.
Le llamaron el Taumaturgo, porque realizó milagros y se enfrentó a un mago llamado Eliodoro, un apóstata entregado a la magia oscura con un manuscrito mágico que le dio un hechicero judío, con el que invocó al diablo, que le otorgó habilidades con las que aprovecharse de los habitantes de Catania. Por ejemplo, compró mucha mercancía a los comerciantes con piedras preciosas que después se convirtieron en tierra. O le dio al sobrino de León un caballo con el que éste ganó una carrera pero al recibir el premio el animal se elevó por los aires y reveló su naturaleza: era un demonio que dejó a los presentes aterrorizados. Podía viajar volando a lomos de un elefante llamado El Liotru que hoy está en forma de estatua en la Piazza del duomo de Catania. Cuentan que lo esculpió con lava del Etna.
Eliodoro tenía especial odio a León, porque quiso ser obispo sin lograrlo. Estando un día León con los oficios religiosos durante unas fiestas en la que se encendían hogueras en la ciudad, Eliodoro y sus discípulos entraron en la iglesia blasfemando contra él y el cristianismo. El santo, calmado, siguió con el oficio y al terminarlo desafió al mago. En la lucha León consiguió atar con su omoforio, o banda de obispo, al mago, y arrastrarlo a una de las hogueras, en la que ambos cayeron. El nigromante pereció, pero León salió sin un rasguño. Cuentan que mandó retirar la estatua del elefante pero la gente la recuperó. Al morir fue sepultado en un monasterio que él mandó construir, donde acuden peregrinos. La noche anterior a su día se celebra en Catania un festival con bailes, hogueras y una procesión.















