Uno de sus placeres un tanto mundanos es el beber café, fumar un cigarrillo y leer recostada en un escaño de una plaza del centro de la ciudad donde colindan las calles de Issac Garza y Dr. Coss. El lugar es una pequeña y longeva área verde en forma cuadrangular que fue construida en los años treinta con un estilo Art Deco. Una expresión basada en la geometría imperante del cubo, esferas, líneas rectas y zigzags. Su estilo intenta representar abstracciones de la naturaleza como rayos, fluidos acuáticos, nubes ondulantes, elementos fitomorfos, entre otros.
En su posición le rodean árboles frondosos de altura media conforme a la perspectiva de su talla baja de aproximadamente uno con sesenta y dos centímetros. Le abrazan un par de columpios, un volantín y una fuente que actúa como la vista principal del lugar, la cual aluce su arte y da motivo a su apodo: “La Plaza del Chorro”. Su psique considera el sitio como su espacio personal en donde cede con libertad a sus placeres. En su asistencia, ocasionalmente muda el oficio lector para dedicarse a redactar cartas que jamás tendrán un remitente, en otros momentos, dibuja tiras cómicas de los hechos suscitados en el lugar, en otros, acude bajo los efectos psicotrópicos de la Cannabis, su herramienta de carácter espiritual y dirige su mirada hacia una casa atrapada en la época colonial de Monterrey, Nuevo León, ubicada en la esquina derecha estando en posición hacia el sur del paraje. Durante la pérdida de su carácter circunspecto crea una vida de personajes y sucesos inexistentes encerrados a mediados del siglo XVIII.
Ella es esbelta y pequeña, tiene el cabello corto, liso y de color negro, sus ojos son color café y en ellos habita un cierto hechizo que magnetiza el alma. Sus pómulos parecen dulces globos de algodón que podrías acompañar con café. En su mejilla derecha le habita un singular y diminuto hoyuelo que se logra trazar al sonreír. Es de nariz y orejas chicas, de piel morena y lisa, de senos de dimensión mediana, de cintura angosta y de caderas pronunciadas.
Su oficio se bifurca en varias ramas del arte que fueron desarrolladas a finales de su niñez y principios de su adolescencia, las cuales finalmente maduraron en su edad adulta.
Al contar su historia por el gusto en el arte, describe su comienzo con el uso de una cámara fotográfica Holga 120GCFN, un peculiar artículo el cual podría confundirse con un juguete. Se caracteriza por tener una combinación de diversos colores pálidos, una carcasa revestida por un material rugoso para un uso rudo, un juego de flashes de colores y una película de 120 milímetros. Este objeto le fue obsequiado por sus padres con motivo de su aniversario.
Ella plasma colores de vida y dibujos inimaginables sobre el papel, imprime letras y dibujos sobre piezas de ropa, captura mundos abstractos, imposibles, luminiscentes y espaciales...
Cartas a Sammy Brown por Cara Oculta se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.