De mis heridas profundas saldrán de nuevo mariposas, flores adornarán aquellas cicatrices que dejó la desilusión y el desamor. Encontraré por fin la etérea forma de que mis alas vuelvan a crecer y llegar al firmamento azul del amor profundo y sutil.
Mi corazón volverá a revolotear entre tulipanes y girasoles, entre rosas y gladiolas, entre azucenas y crisantemos...
De mi alma un ligero vuelo a los luceros de mi noche estrellada, de la luna plateada, de un universo sin fin a dónde encontraré el destino para quedarme.
Leregi Renga








