Saber volar.
La primera vez que se vieron, se contaron todo.
Se conocieron como si llevarán años juntos.
Compartieron todo; sueños, ideas, caricias, risas, miradas.
Fue la noche más larga de su vida para ambos.
Lo sabían, tenían que aprovechar todo el tiempo posible.
Tanto como para amanecer juntos sólo para despedirse.
Y es que no tendrían otro día, otra noche como esa.
Ambos disfrutan de estar solos. Almas libres.
No pueden estar en un lugar o con sólo alguien.
Son personas que saben volar. De las que más fácilmente
te puedes llegar a enamorar.
- G. G.









