La vida te vuelve a emboscar en Septiembre
Menos días así, por favor. Por suerte tengo todavía conmigo la compañía de una guitarra que es incondicionalmente cómplice de mis errores al tocar y de las emociones que pongo en las manos al tocar. Hoy improvise un poco y grabé una corta melodía, con inspiración de una serie que acabo de empezar a ver, Mnemosyne. Estoy seguro que la progresión de acordes que usé (Bm, F#m para el verso y progreso de la canción y Bm, E, D para el coro) ha sido usada mil veces para alguna otra cosa, pero le añadiré alguna otra cosa en otro momento, y si algún día aprendo a cantar, una de las letras que nunca usé para nada, si todavía significan algo. Es bonito sentirse así, con la capacidad de crear algo para uno mismo, pues mi estilo de vida tan sedentario incluye tan pocos amigos y placeres que mi entretenimiento no lo produzco, lo consumo de los medios. Ayer me enteré que falleció un tío político, mientras estaba en casa de un viejo amigo jugando su Wii U (vamos, si él no juega Smash para volverse competitivo tengo más derecho de usar su Wii yo). Se nos hizo tarde y la noticia no me ayudó a dormir. No es placentero pensar en la muerte, pero al menos logré ver a través de mis propios dogmas y me di cuenta que no creo en algo después de la muerte, que más bien siempre he creído que debe haber algo, pues no había nunca reflexionado que el tiempo que tenemos en este mundo puede parecer corto, pero es más que suficiente para conectar con otras personas y formar vínculos que no se pueden romper con nada, ni siquiera con la muerte. Mi tío, en paz descanse, sin duda vivió lo suficiente para hacer eso, y si bien su familia la está pasando mal, creo que alguien que fallece tras haber logrado sus metas y haber envejecido con la persona que amó tiene muchísima más suerte que los cientos de miles y millones que mueren asesinados en todo el mundo. Buenas noches.










