Leah Kessler
NOMBRE: Leah Kessler
EDAD: 43 años
FECHA DE NACIMIENTO: 30/03/1979
SIGNO DEL ZODÍACO: Aries
LUGAR DE NACIMIENTO: Nueva York, NY
OCUPACIÓN: Conservadora de museo
Sobre mí:
Soy neoyorquina de toda la vida, criada en Williamsburg. Mis abuelos se trasladaron a América huyendo de los nazis en los años 30 y se instalaron con unos amigos que habían hecho lo mismo antes y que luego resultarían ser mis otros abuelos. Todo un poco endogámico, aunque al menos no literalmente.
Por parte de mi madre, mi familia siempre se ha dedicado al arte y a los objetos de valor. Que suena muy pijo así dicho, pero lo que tenían era un anticuario/casa de empeños. Ahí me crié yo y aprendí a distinguir objetos reales de falsificaciones casi antes que a dividir.
¿Podría haber sido una buena chica, seguir el negocio familiar, casarme y asentarme como esperaban mis padres? Sí, podría, pero no lo hice. Siempre he sido un culo inquieto, una rebelde y una cabezona, y esa vida tan tradicional no iba conmigo. Me independicé a los 18 a base de becas y préstamos estudiantiles y sorprendentemente no fue un desastre. Me gradué en Arte a la vez que ponía copas y doblaba camisetas en Macy's, trabajé de asistente de galeristas insoportables y al final acabé en el Guggenheim, así que lo de cabezona me acabó sirviendo de algo.
¿He dicho que no me interesaba eso de casarme y formar una familia? El universo tenía otros planes. Después de un polvo casual con mi amigo Reid descubrí que estaba embarazada. Decidimos tenerla (se llama Lenora, como mi abuela la que escapó de los nazis, y ahora tiene ocho años) y la criamos tan mano a mano como podemos. Excepto los dos últimos años, que el museo me trasladó a la sede de Bilbao y Reid tuvo que conformarse con las videollamadas y las vacaciones.
Desde que tengo a Nora no he tenido ni una relación seria. Por falta de tiempo, de ganas, y porque para tener un toque masculino en mi vida ya tengo a su padre.
Fumo (lo sé, es un hábito horrible y nunca lo hago delante de mi hija, pero lo he intentado dejar muchas veces y todavía no lo he conseguido), soy desordenada, tengo fobia al compromiso y sólo sé cocinar lo justo para no matar a Nora de hambre o de escorbuto. Pero tengo otras cualidades que compensan, espero.
Soy muy, muy de ciudad y también me encanta quedarme en caa leyendo, viendo pelis o haciendo juegos de ingenio. Quién me ha visto y quién me ve.
Estéticamente me gusta lo ambiguo. Todos tenemos algo de masculino y femenino dentro de nosotros... ¿así que por qué no aprovecharlo?



















