Ambientación | Occidente
El auge de los Targaryen y la caída del resto de reinos sumió a Occidente en el aislamiento. Loren Lannister, último rey de la Roca, alejó su corte de la influencia del rey, tratando de demostrar a sus vasallos que poco o nada había cambiado pese a haber perdido la corona. Dispuesto a defender sus tierras, el Guardián de Occidente optó por fraguar alianzas con otras casas nobles de rancio abolengo para defender sus costas, además de emplear grandes sumas de oro en ampliar la flota Lannister.
Labor que fue continuada por su segundo hijo, quien heredó no sólo los títulos y prebendas de su padre, sino también el recelo por los isleños: la única amenaza que podía cernirse sobre su gobierno. Bajo su mando, la casa Lannister prosperó, pues la creciente flota garantizaba la seguridad de las rutas marítimas que alcanzaban Lannisport. Sin embargo, los Siete se llevaron demasiado pronto al Guardián de Occidente, quedando el poder en manos de su primogénito: Lyman Lannister, con quien se produjo un cambio de paradigma en las relaciones entre dragones y leones. Al contrario que su padre y su abuelo, Lyman estaba decidido a hacer valer la influencia Lannister en la corte, dispuesto a jugar sus bazas en la lucha por la sucesión, llegando a apoyar al rey Jaehaerys frente a su tío Maegor. Sin embargo, el rey no satisfizo las ambiciones de Lord Lyman, quien deseaba emparentar a uno de sus hijos con una princesa Targaryen para obtener dragones.
Los esfuerzos iniciados por Loren Lannister habían caído en saco roto. La poderosa flota Lannister dejó de crecer, pues los hijos de Lyman continuaron el camino emprendido por este, buscando aumentar la influencia de Occidente en la Corte aún a costa de descuidar los problemas occidentales. En esa línea de pensamiento, más preocupado por las apariencias que por dar solución a los retos que la casa Lannister afrontaba, Tymond Lannister se dejó agasajar durante el Gran Consejo tanto por el rey Viserys como por Lord Corlys Velaryon, optando finalmente por apoyar al primero, con el claro objetivo de casar a uno de sus dos hijos con la princesa Rhaneyra; esfuerzos que resultaron ser infructuosos.
Así llegamos al año 129. Lord Jason Lannister gobierna Occidente desde hace más de dos décadas, apoyado primero por su hermano Tyland, y después por su esposa, Lady Johanna Westerling. Sin embargo, no es todo luz en Occidente. Al parecer, los temores de Lord Loren Lannister no eran infundados, y si bien ha pasado más de un siglo hasta que se tornasen realidad, finalmente así ha sido. A lo largo de la costa Occidental se suceden saqueos: pequeños, rápidos, incontestables. Bajo la protección de la noche, llegan barcos con velas negras que, acompañados de una brutalidad desmedida, asaltan aldeas y prenden fuego a todo lo que se encuentran. ¿Los causantes? La suposición es clara, mas las pruebas son inexistentes. Pese a los intentos de Ser Tyalnd, Lord Almirante y Consejero Naval de su majestad, de poner sobre la mesa del Consejo el asunto para señalar directamente a Lord Dalton Greyjoy, su éxito ha sido escaso. El Kraken Rojo niega cualquier tipo de acusación, y sin pruebas que lo respalden, el rey Viserys es reticente a actuar.
En Occidente, los aldeanos que habitan las costas han comenzado a marchar al interior, temerosos de la violencia que el Mar del Ocaso les ofrece, mientras cada vez son más las voces que evocan tiempos pasados, en los que sus señores pensaban más en las tierras que gobernaban que en la lejana capital del Reino.
Por su parte, los señores de las fortalezas costeras aún no se han manifestado en contra de su señor, sin embargo, pronto las voces discrepantes se alzarán desde el pueblo llano a sus señores feudales si Lord Lannister no le pone solución a un problema que no hace sino crecer.













