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INFOGRAFÍAS:Una manera MUY GENIAL para dar a conocer casi cualquier tipo de información que quieras.
Las infografías al ser una herramienta de representación, muy sintética, de fácil comunicación e impactante visualmente, es una opción muy interesante para que la gente fácilmente se tome el tiempo y observe detenidamente lo que uno plasme en ella.
Pero, hay que tener en cuenta los elementos que debe tener:
-Un TÍTULO breve y directo (La infografía del tigre)
-El texto en la infografía no debe ser muy largo, pero se debe proveer la información suficiente
-El cuerpo que son las imágenes, tipografía, datos y demás es con lo que más puedes ¨Jugar¨.
-Por último, y más importante es poner las fuentes o referencias que usaste.
Este es el #Reto1 de los #21RetosFotográficos de @escuelaeduimagen - Autoretrato o #selfie. #MirarEsCrear #iPhonePhotography #mirror #mirrorselfie (en Santiago de Cali) https://www.instagram.com/p/B2_4GkVj2wJ/?igshid=1gjd5znyt3xe2
Como olvidar esa noche donde la luna brillaba como nunca, su intensidad era disfrutable, una suave brisa cortaba el aire que rosaba la piel de aquella hermosa mujer; los árboles de esa inmensa cuidad llena de sueños nocturnos, se movían al compás de una melodía serena y tranquila, la cual se podría decir que te llenaba el alma de paz y de alivio.
Aquella noche fue cuando Marilyn en una de sus caminatas nocturnas por la cuidad, las cuales abundaban de depresión, se le presentó la sensación que cambiaría su vida por completo, tal vez de manera buena o capaz de mala manera, nadie lo sabía. En sí su vida dio un giro de 380°, sus emociones cambiaron. No podía creer lo que sus ojos veían ante ella, por momentos solo vio una figura formada por la luz de la Luna que estaba en su punto más alto de esplendor; siguió caminando para poder llegar a ver quien era esa persona, la cual su figura se le hacía muy conocida. No podía más con su ansiedad de saber quien era, por su mente pasaba un listado de nombres que podría llegar hacer esa figura; poco a poco se acercaba lentamente hasta el punto que pudo llegar a percibir de quien era esa figura. Guau!!!! No lo podía creer que era... Se quedó sin palabras al ver su cara, hacía años y años que no se veían. La última vez que se vieron fue en la cena de compromiso de su hermana (la cual no fue muy grata que digamos) , en fin mirándolo sin poder decir ni HOLA se quedó pensando en que hacía en la cuidad, por lo que le tenía contado su hermana estaba viviendo en Madrid y no pensaba volver después de aquella noche, la fiesta de compromiso, en la cual después de varios tragos y de bailar sin parar toda la noche, con Marilyn, de pronto con un movimiento brusco la empujó, sin acordarse de que estaban sobre el lago; al salir estaba templado de frío, claramente era una noche de invierno. Estaba congelada y de suerte no se rompió la crisma al pisar el piso de madera enserado, fue una situación de vergüenza por como estaba y de enojo con Dante. ¡AY DIOS! Gritaba por dentro, no recuerdes eso, agachaba la cabeza, mientras hacía un gesto de negación. Por fin llegó a donde estaba, parado en el la esquina de la calle de su casa, la forma por como estaba Dante no era de casualidad que estaba ahí, seguramente le esperaba a Marilyn, ¿Pero porqué? Ni ella sabía.
Te estaba esperando, le dice Dante, tanto tardaste pensé que ya no vivías más acá. Fue una sorpresa para Marilyn, qué habrá de querer pasaba por su mente esa duda. Hola emm, le responde Marilyn nerviosa y curiosa a la vez, no creo que pueda irme de acá. Pero qué te trae por acá? Por lo que me enteré estabas en Madrid, no esperaba tu visita. Dante en su mente pensaba- está muy pendiente de mí, capaz olvidó aquel episodio desagradable para ella- comenzó contándole porque vino de nuevo a Argentina, una de las razones que no le dijo es que le quedaban pocos días de vida, Dante atravesaba una enfermedad incurable y muy extraña. Lo único que quería era recompensar a Marilyn por aquel momento.
La charla se fue extendiendo y cada vez hacía más frío en las calles de la cuidad de Posadas. Entonces ingresaron a la casa para seguir charlando de las aventuras de Dante, se tomaron un café; eso de las 3 de la mañana Dante se fue a las casa de su padre, donde se estaban quedando durante éste tiempo, antes de irse le propuso para ir a almorzar, ella acepto encantada pues fue muy agradable el encuentro y las conversación. Así quedaron en verse, Dante pasaría por ella eso de las 12:00Am para almorzar después de su trabajo.
Por la mañana Marilyn se encontraba muy alegre, esas charlas cambió su humor repentinamente; tenía que dar clases en el colegio antes de verlo a Dante, así que se apuró porque ya se le hacía tarde. La mañana por suerte pasó rápido, apenas salió, ya estaba Dante esperandola para ir a almorzar. No sabía dónde llevarle a almorzar, entonces se le ocurrió ir a un restaurante que quedaba en la costanera con vista al río. Así pasaron toda la tarde juntos charlando y recorriendo algunos lugares de Posadas, claramente como él se tenía ido hace muchos años no sabía como estaba Posadas, que es lo que cambió durante los años que estuvo afuera. Llegó la noche y Dante llevó a Marilyn a su casa, ella estaba muy agradecida por la compañía y el magnífico día que pasaron juntos, lo único que se le ocurrió fue de forma de agradecimiento cocinar la cena, él obviamente acepto, pues el cariño fue creciendo, y el episodio de aquella noche quedó como una anécdota de risa.
Mientras Marilyn cocinaba los canelones con salsa blanca, Dante abrió un vino. Las charlas variadas seguían y las risas aumentaban, las miradas se entrelazaban, cada vez era más apasionante la situación. Llegó eso de las 2:00 de la madrugada, con mucha pena, porque se quería quedar más tiempo, Dante recordó que tenía que organizar su funeral, escondido de su familia y amigos obviamente; se le ocurrió hacer una carta para cada uno describiendo lo que sentía, la carta para Marilyn era la que más sentimientos tiene, pues en pocos días de salidas y encuentros le hizo sentir más vivo que nunca y eso hacía no pensar tristemente en su hecho de muerte, sólo le quedaban tres días de vida y los pensaba disfrutar al máximo.
Organizado su funeral y pasado los mejores día con su familia y amigos, Dante decidió hablarle a Marilyn lo que sentía y lo que pasaría en pocos días. Cuando pasó por ella aquella tarde, faltando un día para su muerte, la encontró muy alegre esperando a alguien, el pensó que era a él, pero... no fue así, a los pocos segundo llegó un auto negro a buscarla, Dante quedó desbastado porque no sabía como reaccionar, él la quería. Cómo puede ser que en un día de mi muerte pasará eso, no lo podía creer. Lo que no sabía era que aquel auto era de su hermano menor que pasó por Marilyn para la fiesta sorpresa que le tenían preparado.
Dante al volver a la casa de sus padres, cuando ingresó por la puerta, todos sus amigos, familia y contando la chica que le gusta, Marilyn estaba ahí. Fue la mejor tarde sin dudas, bebiendo cerveza y riendo a carcajadas de los chistes de mal gusto de Franco, uno de los amigos de Dante. Terminada la fiesta, Dante decidió despedirse de Marilyn, su desahogo causó que Marilyn se diera cuenta que ella también sentía lo mismo. Antes de que ella se suba al taxi, Dante en un acto de valentía la beso apasionadamente. Como reaccionar a ese beso, Marilyn estaba inmóvil, después su interior salió las palabras nos vemos mañana para pasar el día juntos. Que día pasarían juntos si Dante estaba a horas de su muerte.
Satisfecho por lograr todo lo que se propuso, se fue a dormir un sueño profundo que nunca despertará, pero tendrá los recuerdos de aquellos labios carnosos llenos de pasión, que excitantemente lo atrapó en una imaginación vulgar; eso recuerdos los llevará a la otra vida, si es que la hay.
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La ciudad era iluminada únicamente ese domingo por la noche por las farolas, era tarde y casi todas las familias ya se encontraban durmiendo para despertar a seguir sus rutinas de la semana laboral, otros simplemente preferían estar mirando una serie, película o leyendo algo. El clima era uno perfecto, no hacía frío para la época en la que se encontraban pero no hacía calor, el silencio reinaba en todas las calles de la misma. Si no fuera por una, en donde dos personas estaban: casi a oscuras porque su farola no funcionaba perfectamente y porque así uno de ellos lo prefería. Momento perfecto para uno y, para otro, solo significaba el infierno que no deseaba haber despertado, pero eso no empezaba ahí, no; empezaba de mucho antes.
Semanas antes Jose regresó de nuevo a la ciudad, luego de terminar con éxito un semestre de su universidad, vivía lejos porque su carrera no se encontraba en donde ella quería y tenía "la suerte" de poder contar con sus padres para que ellos la ayudaran con la manutención de una casa y sus cosas para la universidad. Pero no podía darse el lujo de ir a visitarlos cada vez que quería, porque requería su carrera mucho tiempo de estudio, ahora que había aprobado todas la materias que tenía podía descansar y estar algunas semanas con sus padres y amigos allí.
Apenas llegaba a su casa, notó lo diferente que se veía el frente de la misma y como su barrio cambió a pesar de que se fue unos meses a otra ciudad, o tal vez no se daba cuenta de esos detalles porque lo veía tan seguido que era normal y apenas cambiaba de ambiente notaba hasta el mínimo de ellos.
Los padres de Jose la esperaban emocionados, podría parecer una locura pero ellos extrañaba a su pequeña bebé. Josefina era la hija menor de los tres hijos que ellos tenían y todos ya se habían ido a estudiar o ya trabajaban de algo, luego de la partida de la más pequeña la casa se sentía muy grande para dos personas, por suerte volvía a ser habitada por las cinco personas que pasaron casi toda su vida allí y tal vez algunos más.
La muchacha estaba emocionada por ver a toda su familia reunida otra vez, obviamente con algunas personas de más pero que ya se querían mucho. Camina a paso apresurado a pesar de que no tardaría mucho si lo hace lentamente y abraza a sus padres con tanta dulzura y cuidado como si ellos se romperían si lo hace más fuerte.
—Es bueno verte de vuelta en casa mi sol.— Dice su madre con un deje de cariño en su voz, mientras Jose se va a abrazar a su padre.
—Es bueno para mí volver. —Responde con un tono de agotamiento que demuestra todo el esfuerzo gastado en su carrera, pero no se preocupa, sabe que estando de vuelta en su hogar recuperará todas las energías.
Se disponen a pasar dentro y la joven saluda a cada uno de los miembros de la familia feliz, abraza con amor y ternura a sus sobrinos y con un poco más de fuerza a sus hermanos.
Cuando se acerca a saludar a la última persona que conoce, nota que hay alguien más que aún no saludó.
—Él es mi hermano Juan. —Menciona su cuñado, y allí Jose nota que son muy parecidos.— Este año lo invité a pasar una semana con nosotros y después se va con sus amigos a disfrutar de su semana de vacaciones.
Jose muy amable, lo saluda con dos besos y le sonríe con entusiasmo. Sin saber que aquella sonrisa significaba que estaba haciendo un pacto con el diablo.
Los primeros días estando allí, recupera todas las energías gastadas. Pero también había algo, o alguien, que se esperaba en gastarlas a cada rato, sí el hermano de su cuñado no la había dejado en paz desde que llegó; en un principio lo entendía pues ambos tenían la misma edad pero luego el muchacho se convirtió en alguien que solo quería a toda costa tocarla. Jose no era tonta y por eso lo había estado evitando pero siempre lograba hacer algo que la molestara. Por ejemplo, siempre iba con el pecho al aire porque se creía que tenía un físico estupendo, pero no lo tenía; o se sentaba en las horas de comida para tocar su rodillas o algo más. La joven ya estaba enloqueciendo y cuando trató de hablar con alguien de la familia solo le respondieron: "deja de exagerar, solo quiere llevarse bien con vos y por eso quiere llamar la atención" pero ella sabía que eso no era lo que pasaba precisamente.
Para su suerte, la excusa para no estar en su casa porque sus amigos no la ven hace meses, le sirvió para escapar de aquel ser que ella consideraba horrible. Evidentemente, la suerte no siempre es una fiel compañera y una noche de un domingo tranquilo la traicionó.
La joven estaba con sus sobrinos sentada en una parte del patio, jugando tranquilos y sonriendo de manera cómplice, a un lado se encontraba Juan, mirándola como si de una presa se tratase, nadie notaba aquellas miradas que le daba a aquella muchacha que le cautivó, pero ella se negaba ¿por qué se negaba a él? Si nadie lo había hecho antes, eso lo enojaba y hacía que un sentimiento indescriptible pasara por su cuerpo. Él seguía sin quitarle la mirada y sintió felicidad cuando la madre la llamó, sin que nadie se diera cuenta, la siguió lentamente y escuchó:
—si claro, no tengo problema mamá. —¿A qué se refiere? Y para investigar más entró.
—¡Oh! Que bueno, Juan ¿puedes acompañar a Jose a comprar? — La mujer no se dio cuenta de la cara de terror de su hija y la de felicidad del muchacho.
Jose solo respiro y deseó que nada malo pasara. Ir al negocio, fue un camino incómodo porque ninguno hablaba, aunque él lo intentaba.
Al regresar, tomó la mano de Jose y la arrastró a un callejón. El silencio se volvió una maldición.
—Me hiciste esperar tanto para poder tenerte para mí.
No me gustó mucho usar el guante para una composición, pero no se me ocurría otra cosa. Las teclas del piano estaban mirándome ferozmente, y no pude aguantarme la tentación de usarlo; me estuvo acompañando durante mucho tiempo, y Dios sabe que no lo pienso abandonar antes de mi muerte. La inseguridad que me produce el momento previo a la caricia que me hace al ponérmelo confirma una cosa y solamente una cosa: el guante y yo somos uno. Mis obras no existen sin el guante, y me gusta pensar, en mis momentos más felices, que mi guante no existiría sin mis obras. Fue así desde que lo encontré y se me lo fue entregado por el destino, y desde esa casualidad es que comenzó a andar mi vida actual, y la vida que más amo.
Es posible que no haya elegido bien mis palabras: es imposible que no me guste usar mi guante; el guante me da seguridad, y no inhibe los movimientos de mis manos. Lo que no me gusta es que el guante no se haya todavía convertido en una parte natural de la biología del hombre.
¡Cuánta alegría el saber que los guantes existen! Más precisamente aún: que mi guante existe. La plata que corre por él y la opulencia que me abraza al ponérmelo no se pueden comparar ni con las más bellas de las mujeres. El guante es mi mujer; la única entidad que ha abierto su corazón hacia mí, y ha permitido que con él yo haga arte.
Que yo me halle escribiendo esto hoy solo confirma mi sentimiento de libertad. No salgo, y las paredes parecen ser cada día más grandes y difíciles de trepar, pero la imagen de mi piano, y de mi guante a su lado, disponible para que yo colabore con él, hace que todas las ventanas (que ahora están tapadas) parezcan mostrar una escalera y un paisaje—una a la derecha y el otro a la izquierda–confundidos por mí percepción de ellos, y haciendo lo posible para que mis ojos puedan ver hacia arriba y no hacia abajo. Por eso es que todas mis composiciones han sido compuestas con un guante, y si alguna vez en la tierra del Señor ellas fueran a ser tocadas por una orquesta, todos sabrán, por medio de este manuscrito, que cada uno de los músicos (y el director) estarán obligados a usar un guante. Solamente uno, tallado teniendo a mi guante como inspiración, pero solo válido, en ese caso, para poseer un recuerdo mío al momento de hacer sonar cada nota, y para que cada miembro del público pueda ser cautivado por el talento artesanal de la persona anónima que talló esos guantes y logró enfrascar pizcas de oro en sus grietas. ¡Si se sorprenden por las réplicas, estarán llorando al ver el mío, el original! Suertudo soy yo al ser el que lo tiene. Pero nadie podrá deleitarse con su vistazo en persona, pues lo quemaré: cuando sepa que el mundo ya no me sonríe, mi guante se irá conmigo y así el mundo quedará sin él y sin mí, y también, de alguna forma, también conmigo y con él, porque mis composiciones se harán grandes, y con su grandeza el guante quedará puesto en otras manos: las de las composiciones, que se tornarán vivas y formarán parte imprescindible de mi plan de sucesión.
En algún momento, en los últimos suspiros que darán oxígeno a mi vida, seré testigo presencial del levantamiento final de mis partituras. El momento en el cual ellas lograrán triunfar sobre su vida enfrascada, y podrán treparse por sobre las paredes altísimas que las enclustran en sus conventos de papel. Allí sabré que ni el guante, ni el piano que alguna vez habrá sido el que recibía sus caricias, volverán a estar bajo mi cuidado—y también que yo, a partir de ese momento, seré una nada física, porque no los tendré como combustible; pero seré, a la vez, una partícula; seré para las composiciones lo que ahora ellas son para mí.
Así será mi muerte, y ahora lo predigo conscientemente. De la misma forma que mi vida comenzó la vez que el destino equiparó mi naturaleza con la naturaleza de mi guante, mi muerte acontecerá mediante el mismo fenómeno, con la única diferencia que el guante será el responsable de encontrarme, y no al revés.
Estoy haciendo trampa y siendo fraudulento, sin embargo, al llamar “predicción” a una maldición que todo el mundo sabe que Dios está preparando para mi persona. Repito mi afirmación anterior una vez más: me he encontrado siendo tramposo y fraudulento nuevamente en pos de la sanidad y mi amor a la vida, pues no es esa (para mí) la definición de “maldición”, sino otro ejemplo más de una bendición. Como la que tantas veces me ha presentado la vida. Pero parte de la vida es encontrar un sucesor, y el sucesor más personal se encuentra siempre en la institución personal construida por nadie más, ni nadie menos, que las obras que uno deja atrás.
De esta forma, mi recuerdo no será revivido por medio de su valor nostálgico, ni tampoco por mi valor físico o por la posibilidad de que yo haya existido alguna vez, en alguna parte de nuestro tiempo. Mi recuerdo se revivirá únicamente por el valor de las notas que yacen al lado mío escritas, a punto de escapar. Su valor, que permitirá que escapen —tomando a mi muerte como un cántico de batalla—de la más segura y monstruosa de las prisiones, será el valor que será recordado, a la par que los grandes militares. El conflicto que ahora vivo es el que servirá como guerra, y las notas serán las que sirvan como héroes. Las obras que formen serán dirigidas por mi guante, y mi guante será una entidad abstracta en sí misma, o, mejor dicho, la entidad abstracta—pues yo ya no existiré. Esa será mi institución, y será una institución que durará mil años.
Hoy @manuel.a.f.v me ayudó con la foto del #reto1 de #theclickchallenge2019 muchas gracias Manu! #agua #movimiento #foto #costarica @lizpinto10 (at Heredia, Costa Rica) https://www.instagram.com/p/BvdE_MTHwUX/?utm_source=ig_tumblr_share&igshid=11h649e0hkmj0