¿Qué puedo decir?
La vida no es lo que estaba diciendo que era en mi mente, pero es más profunda, compleja o tal vez más simple de lo que puedo creer. Tengo 22 años y me he sorprendido más de lo que imagine. Las cosas buenas que me han pasado, no me las he esperado y creo que no las he valorado como debía. Mientras que las cosas “malas” me han chocado contra el mundo y la vida y entonces me han despertado a la pregunta ¿Qué es vivir? Más aún, me han despertado el deseo de querer vivir, pero ¡De verdad!. Ya llevo desde el año pasado retomando mi misión por descubrir que quiero hacer en mi vida y tratando de responder a la pregunta ¿Cuál es mi lugar en este mundo? ¿para que estoy aquí? ¿Qué tengo que hacer? ¿Para qué viví todo esto? ¿para qué sirvo?
No tengo nada claro en mi vida, solo una cosa y es que no quiero vivir sin sentido. Necesito vivir, pero ¡De verdad! Digo esto porque siento que aveces estoy viviendo de mentiras y ¡No me gusta! Quiero amar mis días, mis minutos y mis segundos en este mundo. Quiero dar todo lo que soy. Creo que eso me sorprende del dolor, que me ha mostrado que he puedo dar más de lo que alguna vez imagine. Puedo dar más allá de los que creí que era mis limites. En verdad, los humanos estamos hecho de un materia celeste, porque no sé como llegamos a esos limites y lugares donde nadie amaría, pero aman. Tal vez, esto es todo lo que me sorprende de la vida, más que todo lo que me sorprende es descubrir que somos profundos y barriles a los que solo Dios conoce su fondo. Me aterra pensar que no sé que tengo dentro de mí y que no sé que pueda salir de mí.
Jesús, enséñame a vivir. Yo quiero saber que es vivir de verdad.
1 de abril, 2016











