Si no te gusta este tipo de cosas, pasa de largo. 🔞
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『𝐌𝐚𝐲𝐮𝐫𝐢 𝐊𝐮𝐫𝐨𝐭𝐬𝐮𝐜𝐡𝐢
𝐂####################
𝟐° #?##?!# 』
"❝ ─ ¿Que hay de divertido en controlar a alguien que no es consciente de sus actos?"
Perdieron.
Así de sencillo, ganaron sus enemigos primarios y elementales, nada de segundas oportunidades, el control total de sus contrincantes estaba ahora sobre ellos.
Bajo el mando de esos seres llenos de resentimiento por esa guerra en los primeros años del Seireitei.
Muchos de sus aliados perecieron en ese segundo intento de dominar los tres mundos, destruirlos y hacer el que mejor le pareciera a ese cruel déspota que tenian como rey.
Nadie se imagino el incremento de poder que hubo al absorber al rey espiritual, nadie pensó que ese hombre condenado se uniera a las fuerzas que estaban en contra de su propia existencia.
No sé pudo hacer absolutamente nada, los 5 potenciales de guerra cayeron como domino frente a ese duo infernal, uno que otro escapó, varios fueron sellados y encerrados en lo profundo del Muken.
Las pocas almas que buscaban sobrevivir, vieron como una luz al final del camino a el más destestable de los shinigamis, ofrecía asilo a aquellos que al menos podían llegar a dónde se encontraba.
Sin embargo, como toda las cosas que tienen sentimientos de desesperación de por medio, dieron la señal, traicionaron la confianza de ese ex capitán, cientos de Quincys allanaron ese pequeño centro de acopio.
Entregándose antes que llegasen a tocar a las pobres almas en desgracia, el científico muestra sus manos, tuvo que desactivar a su hija para que no se interpusiera, haciendo que Akon huyera antes de ser enviado a la fortaleza de sus enemigos jurados.
Eso paso hace cientos de noches, no sabe cómo se encuentran sus aliados o los pocos que pudieron ocultarse, encerrado en una de las celdas, con varias cadenas de Seki Seki enrroscadas en sus muñecas y tobillos, una particularmente gruesa en su garganta que no le dejaba respirar, no podía concentrarse en buscar una salida, le suministraban una cantidad exagerada de drogas, suficientes para adormecer a todos los gigantes conocidos.
Manteniéndose en ese letargo indefinido, aunque suficientemente consciente para saber que ocurría a su alrededor, y al menos para recordar su nombre; un Quincy peli rojo se encargaba de entrar, darle de comer a regañadientes y preguntar por sus datos básicos, aunque esa noche fue diferente.
Solo abrió la celda, con ese bastón que lleva para andar pues era algo mayor, le hizo alzar la cara.
─ Despierta Shinigami. Tus servicios son requeridos.
Fue apenas audible, estaba en una bruma muy espesa en su mente trastornada por las incontables torturas que estuvo pasando para que hablar y diera la ubicación exacta de esas personas que lograron escapar.
Le pareció extraño escuchar eso.
❝ ─ ¿Ser. . .vicios?
Murmuró alzando el rostro, abriendo los ojos ligeramente, estaban adormecidos pero aun tenían ese brillo desafiante, fue tomado por uno de sus brazos, las cadenas se soltaron y sus manos se engarrotaron por la cantidad de tiempo sin sentirse libres de esa absurda cantidad de peso.
Dos Quincys más entraron, tomándolo de ambos brazos, se tenso por completo al sentir otra punzada en su lumbar, justo dentro de su columna, ese líquido corrió por su líquido senovial, entre sus vértebras.
Pero algo andaba mal, su cuerpo no se adormeció, empezó a sudar, sintiendo una creciente incremento de temperatura, ocasionando que empezará a jadear, su respiración se volvió errática y comenzo a temblar.
❝ ─ ¿Van a matarme?
Se rió entre dientes por un momento. El Quincy mayor solo chasqueo la lengua, alzando su diestra lo suficientemente rápido hacia la izquierda, con su dorso le dió una estruendosa cachetada, partiendo la nariz del shinigami drogado, quien volteo el rostro por el dolor, y volvió a mirarlo, está vez con una sonrisa decorada por la sangre que corría por su nariz, manchando su dentadura blanca, jadeando por aquello.
─ La muerte para un criminal como tú, es solo piedad. No, no lo haremos. Nos hemos dado cuenta que tú resistencia a los medicamentos y a las torturas es extraordinaria, lamento tener que llegar a estos extremos, sin embargo su majestad mencionó que tenemos que tomar un enfoque diferente.
Siendo arrastrado con una bolsa de trapo sobre la cabeza, no sabe hasta donde se dirigió. Deteniéndose frente a una puerta oculta entre cientos de habitaciones, habían Quincys en formación con sus típicos uniformes blancos, sus ojos hambrientos siguieron a ese "invitado" como si se tratara de bestias a punto de darse un festín.
Lo lanzaron al suelo, apoyo sus manos temblorosas en el, intentando modular su respiración, salivando por esa sustancia desconocida, sentándose sobre sus piernas, buscando tranquilizarse aunque le era imposible.
─ Por los 3002 crímenes de homicidio en primer grado, violación de derechos humanos y cientos más que no estamos dispuestos a explicar por su carga emocional. Usted, conocido como el científico más descarado del derrumbado Gotei 13.
Le quitaron el saco y el alzó la vista, el sujeto que siempre estuvo haciendo esas preguntas, y le golpeó, estaba sentado en una réplica del trono de su aberrante líder, limpiando su barbilla torpemente pues sus movimietos están descoordinados, escucho su sentencia.
─ A sido sentenciado a ser la "Orian" del ejército de la raza que mancillo sin el más mínimo respeto.
Su respiración se atasco en su garganta, sabía que significaba ese termino, su cabeza se movió en negativa, parpadeando un par de veces, pensando que quizás fue un sueño terrible el que estaba produciendose ante sus ojos empañados por esa droga.
Escucho la entrada de más de 100 hombres uniformados, ergidos y rodeándolo sin dejar algún sitio a dónde huir, todos con un gesto indiferente que ocultaba son éxito ese morboso interés que desarrollaron al saber esa condena.
❝ ─ ¿Piensan que con esto me van a hacer hablar?
Difícilmente logro terminar de decir esas palabras por su estado, haciéndose el valiente, desafiando ese inminente desastre que se avecinaba, vio como este hombre peli rojo se levantaba, empezó andar hacia el, los hombres a su alrededor se desabrocharon poco a poco los cinturones,eso provocó un pánico evidente en el que estaba en medio de la sala, intento levantarse pero termino con sus brazos tras la espalda, buscando huir se arrastró sobre sus brazos hacia atrás, frunciendo el seño, mirando a todas direcciones con temor.
─ No te veo tan animado como hace un momento, Capitán.
Una abrumadora cantidad de risas maliciosas se formaron al rededor, el seguía intentado alejarse lo más posible, hasta que choco su espalda con unas piernas, alzando la vista ve a uno de los soldados con sus manos deshaciendo su cinturón.
❝ ─ Ustedes no pueden hacer esto, no tienen el. . .
No puede creer que terminó en el mismo estado que sus anteriores víctimas, aunque a ellas solo las abría y buscaba más para sacar su interés, en cambio aquí, pasara algo atroz que no esperaba en lo más mínimo.
─ Caballeros, háganse cargo de su nueva "Orian".
Le dió la espalda, de inmediato rodearon al hombre en el suelo, este clavo sus dedos contra el suelo, abriendo la boca para gritarle a ese sujeto que lo dejo en medio de todo eso, lanzando su diestra hacia el, cuando cientos de manos desgarraron ese traje, haciéndolo jirones.
Pudo jurar que había gritado, que había peleado, que a más de uno le partió la cara, sin embargo allí se encontraba después de varios minutos, su cuerpo se sacudía por esas inclementes embestidas, su mirada estaba perdida, la droga hacia su trabajo para que al menos sintiera una sensación menos asquerosa de la que debería.
Pudo sentir más de lo debido, esas manos parecían garras, no lo dejaron descansar en lo más mínimo, no importaba si uno acabada de terminar, el otro pasaba inmediatamente a llenar ese vacío usado por el anterior.
Horas y horas, soldado tras soldado, no hubo misericordia, ni piedad, buscaban matarlo más que satisfacerse.
Era el final del honor de ese shinigami, y por alguna extraña razón que aún no es desvelada, una sonrisa aterradora se formó en su rostro.
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