Hubo un tiempo en que las playas eran un sitio de descanso. Descanso que acunaba la música del sonido suave del mar. Las olas llevaban letras en una botella hacia tierras desconocidas. Quizás nunca llegaban, pero el silencio profundo del alma, las haría llegar más allá. Hay una campanita en cada corazón que lleva y trae, devuelve y da. Sonido apaisado y sublime como las olas que vienen y van. Esas campanitas entregan mensajes de amor y libertad.
¡Dulces sueños a todos!
🖋Silvana♡












