Un par de minutos, previos, al encanto de tu boca, al embrujo de tus ojos marrones, al hechizo de tu aliento de menta...
Segundos antes de que tus labios se posen en los míos, que tu sensual boca se haga eclipse y se transformen en una sola bocanada de pasión y placer supremo...
Esos segundos son... El total momento en que me enamoro irremediablemente de tus besos, y caigo en el abismo de ese deseo, de ese frenesí que me llena de ti...
Leregi Renga












