Siempre va a existir un pasado, una historia lejana que de alguna manera define un poco lo que soy. Un ayer que forma mi presente y un hubiera que rondará por mi cabeza de vez cuando.
Memorias que serán las mejores y peores historias que les podremos contar a los que aun no han vivido tanto. Esas enseñanzas que se quedan en el corazón para volverme mejor persona, para ayudarme a crecer.
Y así la vida va a seguir rodando, el mundo va a seguir girando y miles de cervezas van a ser destapadas mientras escribo nuevas historias, mientras decido caminos indicados y caminos incorrectos. Como siempre, acertando y equivocándome al mismo tiempo.
Soy un salto al futuro con la posibilidad de una caída libre, después de meses y años de soñar llegó el momento de hacerlo todo realidad y me envuelve una ola de miedo, de incertidumbre. Pero bien dicen que nada que valga la pena es para cobardes y que el que no arriesga no gana.
Así con el pasado en mi espala y el presente escribiéndose me atrevo a pensar en el futuro que estoy apunto de soñar, me atrevo a dar el paso que siempre quise dar. Así con las piernas moviéndose como edificios en un terremoto, con los ojos inundados de quizás, por fin empiezo a vivir la historia que siempre quise escribir.











