Si te pones a analizar, pero de manera objetiva, el hecho de extrañar a una persona es una situación un poco egoísta; es que es cierto, extrañamos la felicidad de antes, el antes que fuimos, los besos, abrazos, caricias, el contacto, las ganas de reír hasta las lágrimas, el espacio compartido que nos falta: pero no netamente a la persona que somos o al ser que es ahora el amor que dejamos, nuestro ego quiere el pasado y se olvida que hay un mejor presente. No sé si me explico, no está mal extrañar la felicidad previa, pero sería mejor entender que gracias a ese pasado, somos quien somos y de no haberlo sido, no seríamos el ser actual (un poco pleonasmo, así es). Vivir volteando al pasado, además de que te ocasionará torticolis, te nubla de un futuro quizá más asombroso y también más real en el que intentaremos ser mejores para nosotros y para lo que llegue, y si no llega nada, aún, más para nosotros...
Clara Ajc













