Nestlé cuenta con el Sistema de Gestión Medioambiental (NEMS), que tiene como objetivo unificar todas las actividades y medidas medioambientales, y el Sistema Integrado de Gestión (SIG), que promueve la gestión del medio ambiente de forma integrada con la gestión de la calidad, la seguridad alimentaria, y la salud y seguridad laboral. La compañía revisa periódicamente sus instalaciones, en base a la rigurosa aplicación de estas dos normativas internas que constituyen una valiosa herramienta para la mejora continua de los indicadores medioambientales, para desarrollar acciones preventivas y para corregir posibles desviaciones.
Nuestra contribución: Nestlé es consciente de la necesidad de preservar los recursos naturales para llevar a cabo sus procesos de producción. En este contexto, su fábrica de Girona lleva años optimizando la utilización de los mismos y minimizando el impacto de su actividad, tanto desde el punto de vista energético (la fábrica cuenta con dos turbinas de cogeneración, la primera desde 1990, con una potencia actual de 5,4 MW y caldera de recuperación de 25 T/h de vapor, y la segunda, desde 1997, con una potencia de 4,8 MW y caldera de recuperación de la misma capacidad), como desde el punto de vista del uso del agua. En el año 2007, el consumo de agua procedente de los pozos era de 30,9 m3 por tonelada producida, mientras que en 2014 esta cantidad se ha visto reducida hasta 15,4 m3 de agua por tonelada. Esta evolución fue posible gracias a la implantación de mejoras y procesos de racionalización del consumo de agua en la fábrica, así como a la entrada en funcionamiento de nuevas instalaciones de última generación, que han requerido una inversión de más de 1,4 millones de euros en los últimos 7 años.