Me das alas, no sé si son de mariposa, gaviota o ave del paraÃso, pero estás me permiten llegar arriba cuando me besas, cuando tus brazos me rodean de forma pachoncita y una caricia sublime me das con el alma.
Creo que tú mano, tu pecho, tu brazo, tu boca, tus ojos; estaban destinados a mi, firmemente se que tu amor me pertenecÃa de antes, de siempre, de hoy y mañana.
Leregi Renga










