III ¿Fiesta?
Finalmente llegó el tan esperado domingo, Armando y yo nos quedamos en casa de Jimena a dormir para ayudarle a limpiar, adornar y tener todo a la perfección. Después de todo, no se cumplen 18 años todos los días. Teníamos casa sola, los padres de Jimena le dijeron que su regalo de cumpleaños era dejarle la casa sola para que ella pudiera hacer lo que quisiera; sólo le dieron $800 y le dejaron muy en claro que no querían ver ningún tipo de desastre, bendiciones, amigos borrachos, E.T.S., drogas o cualquier otra cosa de ese tipo. Sus padres eran muy opend mind, pensaban que si le daban tanta libertad a su hija, no pasaría nada malo.
Como sea, los invitados de Jimena empezaron a llegar desde las cuatro de la tarde, ya casi daban las seis y ¡Anuar no llegabaaaaaaa! Chance y se perdió, se le olvidó o se le hizo tarde. La verdad no me importó mucho porque yo ya estaba un poco (bastante) alcoholizado, pero aún consciente de mis actos. Los miembros del chismero y yo teníamos un buen rato cantando, bailando y tomando, el ambiente se tornó hacía las canciones de señora traicionada, sonaba Noche de Copas de María Conchita, para esto yo ya estaba bien enfiestado bailando el coro y de repente, que me jalan del brazo izquierdo y me dan un abrazo, Jesucristo vencedor, se me iba la boca de lado.












