Perdida en la espesura
del lenguaje,
dejaste caer guijarros mínimos,
signos de salvación,
para que los recogiese el advertido.
No era efímero pan.
Pero, incomibles,
se los tragó la tierra.
Y sigues penetrando
en la floresta silenciosa,
aunque la veas cerrarse
tras tus pasos.
• Ida Vitale, El lenguaje de Hänsel













