coffee and muffins, that's paradise — kenth & deidra
kenthfitz-rp
HabĂa conocido a Kenth en el estacionamiento de la Universidad aquella vez que soltĂł un grito de muerte logrando que casi todo Detroit pudiera oĂrla. El chico muy amablemente se habĂa ofrecido a ayudarle y habĂan congeniado bastante bien, cosa que sorprendĂa a Dee ya que la mayorĂa de las personas que habĂan visto su lado banshee habĂan escapado aterrorizados. Quedaron en volver a verse alguna vez y luego de algunos mensajes de texto acordaron tomar un cafĂ© en Starbucks y conversar un poco. Se encontraba yendo a pie ya que no quedaba demasiado lejos de su casa y el dĂa estaba fresco. Al entrar al pequeño bar buscĂł el cabello castaño del chico pero no logrĂł encontrarlo. TomĂł el mĂłvil de su bolsillo y le enviĂł un breve mensaje. "Ya estoy aquĂ, Âżmesa junto a la ventana?". CaminĂł adentrándose y dejándose inundar con el aroma a cafĂ© y chocolate que reinaba en el lugar tomando asiento en una de las mesas libres junto a la ventana. Se acomodĂł en su sitio dispuesta a esperar y pensando cĂłmo le explicarĂa a Kenth lo sucedido en el aparcamiento aquella vez. Él no habĂa dicho mucho al respecto pero ella planeaba continuar como si aquello no existiera. Más tarde verĂa quĂ© hacer, preferĂa ignorar el hecho de que era una banshee, simplemente fingirĂa ser una chica normal. No desde el primer momento que lo vio, pero minutos más tarde cuando habĂa logrado calmarse aquella vez en la Universidad notĂł lo atractivo que era. Y como si eso fuera poco, habĂa sido sumamente amable. ÂżCĂłmo no sentirse atraĂda hacia Ă©l? HacĂa mucho que no se sentĂa atraĂda hacia ningĂşn chico y comenzaba a resignarse. Pero quizás no era demasiado tarde. — Buenas tardes, Âżya estás lista para ordenar? —levantĂł su mirada hacia la camarera la cual la habĂa sacado de sus pensamientos y negĂł amablemente. — TodavĂa no, espero a alguien. Te avisarĂ© —sonriĂł a medias cuando la chica se alejĂł y mirĂł el reloj de su mĂłvil una vez más. Se regañó a sĂ misma diciĂ©ndose que ya llegarĂa. DespuĂ©s de todo, ella era demasiado puntual.Â








