No habĂa esperado verla allĂ sentada, lucĂa ridĂcula con ese aspecto solemne, pero se tragĂł el orgullo en cuanto sus ojos brillaron con amenaza y deseo de sangre, no era difĂcil adivinar su hambre cuando los descarados colmillos se asomaron sin embargo su rostro no cambiĂł, fue extraño sentir que su estĂłmago se volvĂa un ovillo, sus extremidades queriendolo traicionar en un temblor de incertidumbre conteniendo el aliento en sus pulmones hasta que el humo picĂł en su garganta y tuvo que liberarlo en una larga bocanada; âha pasado tiempo Liz, â marcĂł una sonrisa cĂnica, a la que ella no reaccionĂł, sus perfectas cejas permanecieron tiesas y sus labios apretados en una linea de firme carmesĂ, estaba furiosa Jesse asegurĂł en su pensamiento mudo. âTienes valor para asomar tu feo rostro aquĂ vaquero, â cuando finalmente ella hablĂł, su voz provocĂł un eco estremecedor.
HabĂan dejado de ser niños hace tanto tiempo que dolĂa, donde una vez hubo un rostro de sonrisa cĂnica y petulante, ahora la mueca de crueldad helada casi lo hizo vomitar, ella ya no era su compañera y cada uno habĂa elegido por cuenta propia un destino que ahora se burlaba de ellos. âDe no ser porque es algo importante, creeme, serĂas la Ășltima persona en la tierra a la que estarĂa buscando. â El rostro impasible de Ashe lo llenĂł de frustraciĂłn, su mente volviĂł a repetirle que ya no eran los mismos, todo el tiempo transcurrido entre ambos los habĂa cambiado, Ă©l lo hizo, dejando un rastro de dolor fantasma en un brazo que se habĂa ido hace ya demasiado tiempo. âPero aquĂ estĂĄs, y soy la Ășltima persona a la que buscas, lo voy a preguntar una sola vez McCree ÂżCuĂĄl es tu asunto aquĂ? â al menos no habĂa perdido el tono de su nombre, ahora el asunto fue: si tenĂa el valor para pedir su ayuda, suficiente habĂa sido llegar a puerta de su territorio sin haber perdido la cabeza, pero algo muy distinto lo fue hablar con ella... Jesucristo, hablar con ella era mĂĄs complejo, y a Jesse nunca le habĂan venido bien las complicaciones de la palabrerĂa y las negociaciones, era hombre de acciĂłn, mas ella parecĂa disfrutar al verlo encogido en su propio orgullo magullado, eso no habĂa cambiado en Ashe por lo menos, aunque eso sĂ debĂa halagar su paciencia que se habĂa ya extendido por un tiempo prolongado, la vieja Liz ya tendrĂa su otro brazo colgandole de la boca. âComida y refugio, â ni Ă©l mismo esperaba que su arrogancia lo terminara traicionando, porque ese no era el plan, âuna semana a lo mucho y nos largamos de aquĂ a la salida del sol. â Los huesudos dedos de Liz se clavaron sobre el reposabrazos, ây piensas que me voy a tragar ese cuento... â replicĂł ella a cambio, condenadamente hermosa como siempre habĂa sido, la ira lucĂa como una delicia, ya no mĂĄs de esa helada indiferencia, Jesse habĂa conseguido una expresiĂłn.
âSabes que no Liz, â no era tan simple como intentaba hacerlo sonar, mucho menos pretendĂa mantener la verdad lejos de ella, suficientes mentiras ya habĂan danzado a su alrededor y todas ellas les habĂan provocado daño en menor o mayor medida, âmi intenciĂłn de estar aquĂ es por una razĂłn que nos converge a ambos.
El enojo se hizo incertidumbre, luego interĂ©s, ciertas cosas no cambiaron en la naturaleza mĂĄs primitiva de sus almas, ella era una negociante, y la habĂa odiado por eso, valga la ironĂa en ese momento en que agradeciĂł que por un buen precio ella prestara atenciĂłn; Jesse respirĂł hondo, Winston no lo habĂa preparado para ese momento, âTalon le ha declarado la guerra al mundo, â Ashe pareciĂł meditar un momento antes de negar con la cabeza, la risa muriĂł en su garganta, a cambio lo mirĂł fijamente como si tratara de dejarlo en los huesos, sus ojos siempre le habĂan parecido fascinantes, ây entonces... Vienes a mi territorio ÂżPara marcarme como diana? Maldita sea Jesse ÂżEn quĂ© carajo te has metido Ă©sta vez?
âVengo a tu territorio porque de esta misiĂłn depende que todo ser vivo en esta sala y allĂĄ afuera sobreviva a lo que viene.
Se veĂa cansada, su instinto casi lo llevo a ir por ella para sostenerla, se contuvo cuando un masivo golem saliĂł de entre las sombras entre sonidos rocosos y un suave murmullo... Oh Bob ÂżQuĂ© habĂa sucedido? La piedra caliza lucĂa roĂda, el nĂșcleo que alguna vez fulgurĂł se habĂa opacado. âHablaremos cuando vuelva a anochecer, el sol no tarda en salir y debo pensar.
Setenta años... Lo Ășltimo que habĂa escuchado de ella era que se habĂa vuelto la actual señora reinante del clan «Deadlock» en el sur, demasiado al sur donde ella una vez jurĂł odiar los climas frĂos y largas noches. "Un lĂder, ahora ella es un lĂder... Con el peso de toda una comunidad sobre sus hombros, vidas que ahora es su deber preservar ÂżCuĂĄnto de eso fue elecciĂłn suya? ÂżY cuĂĄnta mĂĄs responsabilidad mĂa? No puede ser la misma chiquilla escandalosa y altanera que corrĂa sobre la hierba verde con los pies descalzos, su debilidad serĂa castigada con el exilio, y sĂłlo dios sabe cuĂĄnto es que ella odia el fracaso y la soledad"
HabĂan cambiado tanto, que Jesse temblĂł al fin y la amenaza de una lĂĄgrima traidora se hizo en sus pĂĄrpados.














