Mis labios rien, tus labios besan... Mis ojos observan, los tuyos subyugan...
Mi piel se eriza, la tuya tiembla...
Mis manos buscan, las tuyas estrujan...
Mi boca te besa, la tuya devora...
Mis brazos apapachan, los tuyos enredan...
Es tiempo de amarte y dejar que el deseo nos haga presos de lo que brota en cada célula del cuerpo, de cada poro de la dermis.
Leregi Renga













