Hoy en dÃa ya casi nadie piensa que estas técnicas tengan un resultado positivo, aunque lamentablemente he podido comprobar en mis carnes que no es asÃ. Hace unos años entre en una empresa mi primer dÃa, mientras mi responsable directo me trasladaba conceptos de responsabilidad, transmitir emociones, comunicar el mensaje de nuestros clientes y que el trabajo era más de relaciones públicas que otra cosa... pude ver en una habitación contigua a un grupo de comerciales haciendo algo parecido a lo que se ve en el vÃdeo. Atónito ante la situación no tuve más remedio que darle la mano a mi interlocutor, agradecerle la confianza depositada y despedirme en ese mismo instante.Â
Definitivamente no quiero formar parte de una compañÃa en la que el principal punto de motivación sea el "todo vale", dónde lo importante sea la venta y la facturación sobre el servicio o producto y la necesidad cubierta. Y ya no sólo hablamos de lÃmites éticos, cualquier empresa que tenga esa filosofÃa está condenada al fracaso en el medio plazo.
En el mercado actual no sólo vale la fuerza de ventas agresiva; el cliente tiene toda la información a su disposición y si le atosigamos sin clemencia y sin argumentos, nos cambiará por otra compañÃa que le atraiga. Dejemos que el cliente nos elija, posicionémonos silenciosamente a su alrededor y conectemos con él. Hay que construir una relación emotiva, no solamente contractual.Â