“Donde la noche dice tu nombre, Nazaret”
Nazaret no es luz. Nunca lo fue.
Es ese tipo de oscuridad que no asusta… pero te atrapa.
Me habla poco, pero cuando lo hace siento que todo lo demás pierde sentido.
Como si su voz fuera lo único real en medio de todo lo que finjo.
No sé cuándo empezó esto, ni en qué momento dejé de querer salir.
Pero ahora cada vez que intento alejarme, la noche se vuelve más pesada, más fría, más vacía.
Y vuelvo.
Siempre vuelvo.
Porque hay algo en Nazaret que me desarma, que me deja sin defensa, sin orgullo, sin salida.
No sé si es amor o solo una forma más lenta de romperme.
Pero cuando estoy ahí, cerca, casi tocando su sombra…
prefiero caer antes que no sentir nada.


















