No es la primera vez que me ignoran durante semanas y me miran de esa manera que te hace sentir el rechazo inmediato y desprecio a lo lejos.
No, no es la primera, ni la última vez que esto sucede.
He crecido envuelta en este ambiente tan tenso; tan en contra mía.
¿Quieren reírse? ¡estupendo! Usenme como su chiste cotidiano por no tener amigos, pareja o algo interesante que hacer.
Porque, por supuesto, creen que no duele. No pasa nada. No es la primera, ni última vez...
¿Qué te hiciste responsable de todo lo que les correspondía? Que exagerada, nadie te lo pidió. ¿Lo hizo tu hermano? Es tan considerado. Deberías ser como él.
¿Que tuve un logro? ¡Bah! No eres como tu hermano.
¿Que cometí un error? ¡que despreciable! ¡no haces nada bien!
¿Volviste a autolesionarte? ¡pero que inmadura! Si quieres matarte, dale de una vez.
¿Eres masoquista, no? Vamos a violentarte entonces, a ti te gusta. ¿Y el resultado? Bofetadas, empujones, agresiones verbales y, oh ¿quien puede lanzarle el vaso de la licuadora a su hija por coraje? Ah, si, ella.
¿me ha dolido clavarme las agujas o golpearme tanto como pude con la mancuerna hasta dejarme moretones en la extensión de casi toda la pierna? No he sentido nada..
No es la primera vez que hace la cantidad exacta de comida para sólo 3 personas, y cuando llego desecha lo que sobra, porque dice que no lo merezco y ellos sí. ¿Es que soy un animal?
Ha puesto a todos en mi contra, ha inventado una versión de mi persona que no existe.
¿Cuánto tiempo llevaré sin hablar?
¿Cuánto durará esta lucha interna? ¿y la externa?
Si no me quieren en casa, ¿a donde se supone que debo ir?
Oh, no. Sólo quiero cortar todo este error que soy. Cada parte, cada parte...


















