ConiDice: Los pantalones, el mayor enemigo del autoestima de las mujeres.
Cuando la elección de pantalones a la hora de comprar se transforma en una tortura.
A lo largo de los años, pasando por la terrible adolescencia y llegada la madurez el complejo sigue siendo el mismo, los pantalones. Si eres mujer o te identificas como una, probablemente te sientas identificado cuando hable de lo que más nos aterra a la hora de comprar, que no nos quede.
Cuando hablamos de autoestima femenina nos metemos en un terreno denso, a nadie le gusta hablar de sus inseguridades y de su falta de amor propio, porque sí amigas mías les puedo apostar que la gran mayoría de las mujeres de este planeta ha tenido una baja autoestima y muchas veces una que se afianza con las prendas de vestir.
Desde pequeñas y gracias a una sociedad patriarcal en donde se imponen — todavía — cánones de belleza como la delgadez que fortalecen desde la década de los 90 con la famosa talla 0 en los desfiles de moda, han criado y convencido que un estereotipo de cuerpo es el adecuado sin considerar que por el simple hecho de ser humanos somos diferentes, además, cada cultura, cada país tiene estándares de peso, medida y estatura distinta al otro, ¿por qué entonces seguir una regla general para todo el mundo?
Estos cánones de belleza erróneamente infundados usaron la estigmatización de todos aquellos cuerpos que no cumplieron la norma, sin olvidar que comenzó el aumento de Trastornos de Conducta Alimentaria (TCA), de por sí ya era bastante malo que no nos sintiéramos bonitas al ver que no somos el ideal, peor aún cuando los demás lo señalan, y lo que es peor todavía, que la ropa nos remarcara todas las inseguridades que nos crearon.
Mucho tiempo pensé que el mayor enemigo de las mujeres era ocupar vestidos o faldas, porque “es que se me ve la celulitis”, “mis piernas son muy gordas” o “se me marca mucho la panza” pero con el tiempo, la experiencia como asesora de imagen y el ojo crítico que desarrollé, me di cuenta que esas prendas no son nuestro mayor riesgo al hablar de la autoestima, sino los pantalones.
Desde que se introdujeron los pantalones a la indumentaria femenina, estos se masificaron probablemente, si te das cuenta es una de las prendas que más usamos, ya sea por comodidad, el clima, ocasión o gusto; los pantalones llegaron para quedarse y el no entender la diversificación de tipos de cuerpos y por ende la variedad de pantalones, es un gran problema.
Hoy 2022 tenemos en tendencias distintos tipos de pantalones como los Palazzo, Flare pants, pantalones rectos y los conocidos y ya usados por todos skinny jeans (pitillos).
Como asesora de imagen aprendí que existen distintos tipos de cuerpo y que para cada uno hay ciertas prendas que lucen mejor que otras, no significa que no se puedan usar las demás en algunos casos, pero siempre encontrarás una prenda que te quede mejor y te veas más estilizada. Esto es lo que pasa con los pantalones y para ejemplificar cómo afecta la autoestima femenina abarcaré 3 puntos: Cintura, Calidad, Tallaje .
En la película Comer, Rezar y Amar, la amiga de la protagonista (Liz) le dice en Italia que no quiere comer su trozo de pizza porque los pantalones ya no le cierran y que subió mucho de peso, Liz le responde que el peso no importa que después van y se compran pantalones nuevos, y sí eso está súper, pero querida Liz el problema no es aumentar una talla, es enfrentarse a las opciones en el probador, porque me gustaría que pensaran costos de ustedes no se sintieron frustradas en el probador y estuvimos incluso con ganas de llorar — yo sí lloré, varias veces — hablémos de los problemas en los pantalones.
La cintura, existen tres tipos de cintura: baja, media y alta, la baja es la que queda por debajo del ombligo que se reconoce con el tiro bajo, ahora el complejo está en las dos últimas porque la cintura media se reconoce porque forma una V justo en el ombligo y la cintura alta lo tapa; cuando vas y pides un pantalón de tiro alto con cintura alta y la cintura te queda con la V en el ombligo aunque la cola te quede bien arriba, déjame decirte, es cintura media, lo malo de esta cintura es que suele remarcar los rollitos y la pancita, entonces vas a la tienda y te lo pruebas, te lo venden como si fuera de cintura alta y tu lo pruebas porque esperas que disimule tus complejos, pero no lo hace.
La calidad, a podemos no se les ha roto los pantalones en la entrepierna — las que tenemos piernas robustas conocemos el sentimiento — no hay nada más frustrante que comprarse pantalones y que al poco tiempo se te rompen, lo peor de todo es que no piensas en que fue culpa de la calidad del pantalón, sino que fue culpa tuya por tener piernas tan gorditas, por estar tan subida de peso, entre otras reprimendas que nos solemos dar.
El tallaje, es bien sabido que en muchas partes del mundo, o al menos aquí en Chile no existe la Ley de Tallas, eso provoca que los tallajes de las prendas no sean regularizados ni hechos de acuerdo a la media de la población, por lo que suelen pasar que al momento de comprar ropa o no encontramos la talla o vienen tallas que tú sabes que no son esa, sino que son más pequeñas o más grandes. Entonces al momento de probar te agotas, te frustras, porque entras en la disyuntiva “si esta es mi talla ¿por qué no me queda?” y por consiguiente te sientes mal contigo, porque nuevamente es responsabilidad tuya entrar en las prendas.
Entonces, ¿Es más grande el problema de autoestima o la irresponsabilidad del mercado al entregarnos opciones poco adecuadas? mi respuesta es: AMBAS , y es que claro vivimos en una sociedad consumista y patriarcal que reafirma siempre a toda costa el arraigado cánon de la mujer delgada, a pesar de los intensos esfuerzos del modelaje plus size y el movimiento #bodypositive , por lo que estamos en una constante disyuntiva de “debo amarme más/ debo cambiar más”.
Por otro lado, es responsabilidad del mercado entregar opciones y proporcionar productos que satisfagan a las necesidades del consumidor, el no responde a la variedad tanto en cantidad como en calidad es irresponsable, pero lo es aún más dejar que la gente se culpe por no encontrar en el mercado prendas, como los pantalones, que se adapten a sus proporciones.
Así que, tú amiga mía que estás leyendo esto y sientes que tengo razón, si tienes inseguridades, trabájalas pero sobre todo acepta que esas inseguridades no las creaste tú, además, si vas a comprar y caes en el bucle de frustración y fatiga por la incompetencia de un mercado poco variado y justo no te culpes, porque no eres tú la que se debe adaptar a la ropa, es la ropa la que debe responderte a ti.